- Ariel Bucardo tiene a cargo quizás la cooperativa de ahorro y crédito más grande de Nicaragua, con 7,500 socios y 110 empleados que manejan 11 oficinas a nivel nacional. Recién acaban de concluir las celebraciones de la primera década de funcionamiento.
Gustavo Ortega Campos
El reloj marcaba la hora exacta de la cita para la entrevista y como suele suceder generalmente, el hielo se fue rompiendo a medida que la conversación se desarrollaba. El tema de inicio fue el décimo aniversario de la Caja Rural Nacional R.L. (Caruna), una cooperativa de ahorro y crédito que preside y fue fundada con 38 socios y hoy en día cuenta con 7,500.
El movimiento cooperativo, la responsabilidad de las mujeres en los créditos y ahorros, su filiación sandinista y el origen de su peculiar apellido formaron parte de la plática con Ariel Bucardo Rocha, la que se realizó en el edificio central de Caruna en el barrio El Paraisito de Managua, en uno de los días “santos” de la semana pasada.
—¿Cómo nace la idea de una caja rural?
—Bueno, nosotros en los años noventa con la restricción que viene teniendo el crédito en el sector rural, en ese entonces se habla del cierre del Banco Nacional de Desarrollo (Banades), se habla del cierre de toda la banca estatal que venía dándole servicios al sector rural, entonces un grupo de compañeros empezamos a tener la idea de crear algo que viniera a apoyar y darle servicio al sector rural y eso nos llevó a captar experiencias de otros países alrededor de servicios financieros para el pequeño productor rural y tuvimos la oportunidad de ir a España con otros compañeros de Centroamérica y observamos el desempeño de las cajas de ahorro españolas…
—¿Este grupo de compañeros que dice usted, son empresarios, dirigentes campesinos?
—Éramos sobre todo productores del sector agropecuario, pequeños empresarios rurales, éramos 38 en ese entonces, fuimos los que constituimos la cooperativa…
—¿Nacieron cómo cooperativa?
—Cooperativa de ahorro y crédito con la idea de llevar servicios financieros al sector rural, ahí nació en 1993, en octubre, nos dispusimos poner un pequeño capital social cada uno de dos mil córdobas, éramos 38, llegamos a 76 mil córdobas aproximadamente en ese entonces y abrimos con eso. Tuvimos la oportunidad de contar con el apoyo de un programa para Centroamérica financiado por la Unión Europea para brindar asistencia técnica y también el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) nos ayudó con dos consultores para hacer los análisis y así comenzamos, poco a poco hemos venido creciendo.
—¿La intención era canalizar préstamos o generar ahorro entre los asociados?
—Iniciamos con el objetivo de captar más préstamos, pero la idea era que fuéramos captando ahorro y en la medida que avanzamos, después de diez años de trabajo, nosotros somos, creo yo, la cooperativa más grande del país, no comparada con los bancos, hemos avanzado mucho, el año pasado cerramos con 22 millones de córdobas de ahorro…
—Aunque son casi obvias las diferencias, cómo contrastaría una cooperativa de ahorro y crédito con un banco comercial.
—La primera gran diferencia es que el banco es una figura de sociedad anónima que la crean un grupo de inversionistas con el objetivo de brindar servicios a terceros y su interés principal es generar ganancia. Las cooperativas las constituyen socios no para dar servicios a terceros, sino sólo a sus asociados y los excedentes se usan para capitalizar la cooperativa y la otra es para invertir en capacitación, educación. La cooperativa debe trabajar con sus asociados y distribuimos los excedentes de acuerdo a los servicios que el socio obtiene de la cooperativa en cuanto contribuye a la sociedad para obtener ese excedente, sin embargo en el banco todos sabemos que la ganancia se distribuye dependiendo del capital invertido.
—¿Quién los regula a ustedes?
—Bueno, hasta ahora hay una Ley especial de cooperativas, estamos regulados por el Ministerio del Trabajo, la Dirección General de Cooperativas es la entidad que hasta ahora tutela la Ley y a las cooperativas de ahorro y crédito…
—Pero partiendo de sus actividades, no debería ser la Superintendencia de Bancos quien los regule…
—Estamos en ese proceso, debiera ser la Superintendencia de Bancos porque en su Ley dice que es una entidad de control de la banca y de otras instituciones financieras, pero no ha querido meterse a regular otras instituciones financieras. Nosotros hemos venido planteando la necesidad de que haya una ley especial que convierta a las cooperativas de ahorro y crédito, que mediante un proceso gradual pasen a ser supervisadas por una instancia especializada que supervise a las microfinancieras y también a cooperativas de ahorro y crédito porque hay otras microfinancieras que son fundaciones que tampoco son reguladas por la Superintendencia y se ha venido planteando para que haya más transparencia y seguridad…
—¿Cuál es su parámetro para establecer las tasas de interés?
—Las tasas de interés son fijadas de acuerdo a las tasas del mercado, pero son aprobadas por la asamblea general de socios que deben ser aplicadas durante un año en la cooperativa. Tenemos tasas variables, la mínima nuestra anda por el 12 por ciento anual sobre saldo, es la tasa activa, y la máxima anda por el 32 por ciento. La tasa más baja que tenemos es la agropecuaria, a pesar de ser la más riesgosa… antes éramos eminentemente agropecuarios ahora hemos tratado de diversificarnos un poco, un poco más de 30 por ciento lo tenemos colocado en actividades que no son agropecuarias, como comercio, pequeña industria, créditos personales, algunos pequeños créditos empresariales…
—¿Cuáles son sus tasas pasivas?
—Tenemos tasas diferenciadas. A plazo fijo hasta un año es del diez por ciento, a partir de ahí baja hasta el siete, dependiendo de los plazos. En las cuentas de ahorro corriente se paga un seis por ciento sin seguro y cuatro por ciento con seguro. La tasa ha venido bajando y nosotros hemos venido adecuándonos.
—¿De cuántos clientes se compone Caruna?
—Hablamos de 7,300 a nivel nacional, tenemos 7,500 asociados entre personas naturales y jurídicas, es decir que hay unos 200 que no hacen uso de los servicios, y cuando hablo de 7,300 son aquéllos que hacen uso del servicio central que es un crédito, pero también nosotros tenemos otros servicios que son mucho más amplios. Por ejemplo las remesas internas y a cualquier parte del mundo, estamos haciendo unas 500 mil operaciones de éstas al año, hay muchos de nuestros socios que sólo reciben o envían plata, nosotros estamos en zonas muy alejadas del país.
—¿La recuperación de cartera qué tal está?
—A pesar de que se dice que el sector pequeño y que el sector agropecuario es muy riesgoso, quiero decirle que en la medida que hemos avanzado la experiencia ha crecido enormemente y sobre todo a raíz del huracán Mitch (1998) cuando la mora se nos elevó casi al 16 por ciento, pero hemos logrado controlarla y cerramos el año (pasado) con 2.9 por ciento de mora, incluyendo los préstamos vencidos mediante cuotas.
—Ustedes están trabajando solos, sin regulación financiera pero han logrado el éxito, ¿están claros de la enorme responsabilidad que tienen encima?
—Claro que sí, hemos venido teniendo un personal muy profesional y lo hemos venido preparando en mucha disciplina y además, aunque no estamos regulados por la Superintendencia hemos agarrado todos los indicadores que tiene para la banca y todos los que sean aplicables a la caja, se los aplicamos.
—A usted se le liga al Frente Sandinista, ¿ese vínculo se mantiene con Caruna?
—Aquí habemos sandinistas, posiblemente la mayoría que fundamos esta cooperativa veníamos del sandinismo, algunos nos mantenemos, pero a medida que ha crecido la cooperativa, resulta que hay una mezcla política, con una gran ventaja y es que nunca hemos discutido de manera institucional los aspectos políticos. Quiero decir que socios prominentes son ahora alcaldes, ex alcaldes de las diferentes corrientes políticas, yo creo que en algún momento pudimos vernos como un instrumento político, pero creo que en la medida que hemos trabajado muy profesionales, lo hemos logrado vencer. Ahora nos medimos por capacidad.
—¿Mayor satisfacción diez años después en Caruna?
—Lo principal es que hemos vencido un concepto erróneo de cooperativismo, se nos mira como tú decías con carácter político, después eminentemente social o empresas que nunca llegan a serlo porque no son eficientes y viven de la caridad pública, nosotros hemos demostrado que siendo eficientes y transparentes una cooperativa se puede convertir en una empresa rentable para sus asociados. El segundo elemento es que hemos venido demostrando que el sector rural es viable, estamos demostrando que podemos colocar recursos en este sector, muchas veces se dice que instituciones como éstas no son confiables para los ahorrantes… pero lo estamos logrando, hay gente que ahorra sólo diez pesos, ahora hemos empezado una curva de crecimiento.
—Dicen que las mujeres son buenas clientes.
—Nosotros sin tener un discurso teórico alrededor del trabajo de género, el trabajo con las mujeres ha sido la mejor experiencia. Nosotros en nuestra fundación no teníamos ni una sola mujer, ahora el 61 por ciento de los socios son mujeres, son las mejores ahorradoras, hay mujeres que pasan dejando diario cinco pesos, mientras que los hombres no ahorran menos de 50 pesos, el ahorro es mayor en las mujeres y son mejores pagadoras. Ha sido una experiencia muy rica sin andar con el discurso del feminismo ni el género, sino en la práctica.
—¿Y qué hay del Gobierno, han logrado apoyo?
—Quiero decirle que es una ayuda más de discurso que acciones concretas desde todo punto de vista, hay programas paliativos que no son malos…
—¿No han pensado en plantear en consenso propuestas concretas al Gobierno para establecer soluciones en el campo?
—Como no, quiero reconocer un esfuerzo con el ministro del Mag-For, Augusto Navarro, estamos trabajando una respuesta más integral al pequeño productor rural que tiene que ver con financiamiento, con asistencia técnica y cerrar un ciclo, nosotros podemos cerrar el financiamiento, que el Gobierno brinde la asistencia y otros apoyen la comercialización, pero ahorita cada quien anda por su lado.
—Generalmente usted ha estado alejado de los medios…
—Yo prefiero trabajar con la gente, he tenido muy buena experiencia… mi esfuerzo central ha sido organizar a la gente y que sean más protagonistas, ahora eso no es fácil. Hay una mala costumbre en Nicaragua, nos gusta criticar para sobresalir, nos gusta aprovechar la proyección criticando a otros, eso no ayuda a construir. Todo mundo anda detrás del poder, yo en eso estoy claro: el mayor poder lo tienen los medios.
SAUCEÑO CON APELLIDO ITALIANO
Ariel Bucardo nació hace 52 años en la comarca Las Mercedes en El Sauce, León. Por historias familiares ha sabido que el apellido paterno proviene de Italia.
Inició como productor de granos básicos y caña de azúcar.
Fundador de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC) y la Federación Nacional de Cooperativas (Fenacoop) donde fungió 11 años como presidente.
También fundador de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), donde se desempeña como vicepresidente.
Casado, tiene cuatro hijos.
Licenciado en ciencias sociales y administración de empresas.
Tiene un postgrado en desarrollo sostenible y un curso en gerencia bancaria.
Faltan US$ 150 millones
El sector rural nicaragüense demanda anualmente unos 150 millones de dólares en concepto de financiamiento, aseguró el presidente de la Caja Rural Nacional R.L. (Caruna), Ariel Bucardo.
Un reciente estudio realizado por Caruna en conjunto con otras instituciones logró ese cálculo, lo que pone en claro la ausencia de capacidad de las cooperativas de ahorro y crédito para suplir esa demanda.
“Al menos nosotros no tenemos esa capacidad, el año pasado colocamos unos 80 millones de córdobas (alrededor de cinco millones de dólares), este año vamos a colocar 100 (millones de córdobas, unos 6.3 millones de dólares), no tenemos la capacidad”, indicó.
Aclaró que la demanda de 150 millones de dólares incluye a grandes, medianos y pequeños productores agropecuarios, “se necesitan muchos recursos en este país”, anotó.