Hombres y mujeres comparten las labores en el taller de Nueva Vida.

Costura “orgánica” se acomoda en Nicaragua

Manos laboriosas de las mujeres de Nueva Vida en el municipio de Ciudad Sandino en Managua Amparo Aguilera Hace tres años comenzaron en el negocio de la costura orgánica, con esfuerzos que en términos económicos no se notaban a nivel local, pese a que eran las pioneras en el ramo. En ese entonces, su primera […]

  • Manos laboriosas de las mujeres de Nueva Vida en el municipio de Ciudad Sandino en Managua

Amparo Aguilera

Hace tres años comenzaron en el negocio de la costura orgánica, con esfuerzos que en términos económicos no se notaban a nivel local, pese a que eran las pioneras en el ramo.

En ese entonces, su primera venta consistió en 300 camisetas que cotizaron a 0.50 dólares cada una, las cuales les generaron 150 dólares en total. Cifra que hoy día, las obreras organizadas en la Cooperativa de Mujeres Nueva Vida Internacional (Comamnuvi), están aumentando a más de 100,000 dólares con la venta de 21,000 piezas, entre camisas y camisolas, que se enrumban a Michigan, Estados Unidos.

De modo que el salario mínimo por día, cuantificado tres años atrás en 42 córdobas, hoy equivale a 51 córdobas. Lo que le está permitiendo “respiros” económicos, a la pequeña empresa.

Rosa Dávila, administradora de Comamnuvi, por eso asegura que la costura orgánica no deja de ser rentable, aunque reconoce que lidiar con tela orgánica no es fácil.

“Nosotros primero iniciamos, con el apoyo del Centro de Pro Desarrollo en Centroamérica, cortando y cosiendo las piezas que Maggies Organic, nuestro actual cliente, nos proporcionaba porque carecíamos de capital para obtener la materia prima”, recuerda.

En ese ”trueque” permanecieron hasta finales del año pasado, luego de haber conseguido un préstamo revolvente con una financiera interamericana, correspondiente a más de 150,000 dólares. Hecho que dio vuelco a la comercialización, que incluso ya se realiza vía aérea.

La primera importación la realizaron este año con 19,514 libras con costo correspondiente a 72,000 dólares sin impuesto. Inversión que a la fecha ya recuperaron.

TELA “MELINDROSA”

Aunque para lograrlo con tanto éxito, han tenido que lidiar con las ofertas como si se tratara de un bebé recién nacido. “En principio nos ha tocado conseguir la materia prima en Perú o en Carolina del Norte, porque en Centroamérica no producen tela orgánica”, refiere Dávila.

Situación que resulta complicada en el último país que no vende la tela lista para confeccionar. “Entonces hay que buscar el algodón, los hilos… y eso ocasiona más desperdicio”, expone la obrera.

Ya puesta en el destino, las obreras tienen varios cuidos a su cargo. “Primero no deben manipular lapiceros cuando están cortando y cosiendo la tela”, indica.

“Tampoco deben usar uñas largas pintadas, por los químicos que cargan. Ni deben pintarse mucho la cara, ya que en cualquier momento pueden rozar la tela inconscientemente”, agrega por su parte Yadira Medina, otra obrera experta en control de calidad.

Por otro lado, deben tomar la tela con sumo cuidado porque fácilmente se estira, ya que es cien por ciento orgánica, elaborada con materiales naturales, sin químicos, ni mezclas, a diferencia de la tela convencional, que contiene poliester.

Esta tela, inclusive no puede plancharse ni lavarse con cualquier jabón o detergente, porque se echa a perder. Sin embargo, a pesar del ajetreo coinciden en estar contentas porque se ganan su “rial” y contribuyen a un medio ambiente sano. Ellas de momento trabajan con tela orgánica natural, blanca y negra.

COSTO POR UNIDAD

4.35 a 3.60 dólares es el costo de una camisa orgánica en Nueva Vida, ubicada en Ciudad Sandino.

2.85 a 2.10 dólares es el valor de camisa convencional.

LAS METAS

Según Rosa Dávila, administradora de la Cooperativa de Mujeres Nueva Vida Internacional (Comamnuvi), en este año esperan materializar alianzas con el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), ya que una de las metas que tienen es la de introducirse en el mercado local. Aunque están conscientes que no hay mucha cultura orgánica a nivel nacional.

Por otra parte, esperan producir dos contenedores de piezas orgánicas, cada dos meses como mínimo, que en promedio podrían corresponder a 37,000 piezas. “Pero esto dependerá de la capacidad económica, porque tenemos capacidad para elaborar hasta 500 piezas por día (100 y 150 piezas sobre lo que elaboran)”, aclara la obrera.

Además tienen planes de duplicar su personal, y concentrarlo en 92 personas; y su local que hoy por hoy tiene 40 metros de longitud y ocho metros de ancho. Así como materializar proyectos sociales en Nueva Vida como un Asilo de Ancianos.

No obstante, lo que sí está seguro es su participación en la pasarela que organizará a finales de mayo el Mific y que reunirá al sector cuero calzado y textil vestuario nacional. “Y para esto esperamos que las empresas locales nos apoyen”, demandó Dávila.

VISTIENDO SIN SUDOR

Las obreras organizadas en la Cooperativa de Mujeres Nueva Vida Internacional (Comamnuvi), coinciden en llamar a las prendas de tela orgánica como la “ropa sin sudor”, porque ellas dicen no ser explotadas. “A como ocurre en otras maquiladoras”, explica Rosa Dávila, administradora de Comamnuvi. Los 46 empleados, en su mayoría mujeres, laboran ocho horas diarias con descansos a su antojo.

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