- Contribución en la labranza de
cultivos biotecnológicos hace
que Jorge Cuarezma sea nombrado uno de los científicos más
distinguidos del 2003
Amparo Aguilera
Cuando Jorge Cuarezma, científico agrícola de origen nicaragüense, decidió profundizar sus conocimientos en la agricultura, intuyó que no le iría tan mal porque es su pasión. Sin embargo nunca imaginó que llegaría tan lejos.
En febrero de este año, la compañía Monsanto, una de las industrias agrícolas más prestigiosas de Estados Unidos, nombró al nicaragüense como el Científico Más Distinguido del 2003, junto a once eruditos del planeta. Homenaje que por primera vez recibe un compatriota.
La distinción le fue otorgada por sus aportes en la labranza reducida en la agricultura para los cultivos biotecnológicos, conocidos también como cultivos transgénicos, los cuales han significado para los agricultores estadounidenses ahorros desde 27 dólares a 120 dólares por acre. Y un manejo sostenible del medio ambiente.
Cuarezma, por ejemplo, explica que con sus propuestas ha contribuido en sus 20 años de trabajo a un uso “racional” del suelo, protegiéndolo de erosiones.
Ya que con la labranza reducida el agricultor utiliza menos equipos, menos químicos, y echa mano, en un 30 por ciento, de los residuos de la cosecha anterior que ejercen protección en los suelos, los cuales dejan de permanecer “desnudos” ante los efectos de los vientos y las precipitaciones.
MÁS APORTES
Pero uno de sus más recientes méritos fue la introducción del material biotecnológico Bollgard II en los cultivos de algodón, que está permitiendo mayor control en los lepidópteros, como el gusano de la guayaba.
Así como la tecnología YieldGard, la cual está proveyendo a los maiceros norteamericanos protección a sus semillas contra el gusano de la raíz y el taladrador del maíz, insectos que dañan el sistema radicular de las plantas en su estado larval, tornándolas débiles ante la acción del viento, lo que ha ocasionado a los agricultores pérdidas anuales de aproximadamente un billón de dólares. En los cultivos de soya, Cuarezma ha hecho lo suyo con la aplicación de herbicidas que no dañan las plantas.
Aunque el científico valora que lo más importante de su galardón es que servirá de ejemplo a los latinoamericanos, especialmente a los empresarios, para continuar “luchando” por sus sueños en la nación estadounidense.
En el futuro, Cuarezma prevé continuar trabajando con sistemas agronómicos en cultivos biotecnológicos y no descarta la posibilidad de trabajar con variedades de algodón y maíz, resistentes a las sequías.
SU FAVORITO, EL ALGODÓN
El cultivo favorito de Jorge Cuarezma, científico agrícola de origen nicaragüense, es el algodón, porque con este experimento sus primeros conocimientos fueron en protección de cultivos.
Incluso, al referirse a una eventual reactivación del cultivo en Nicaragua, refiere que el éxito dependerá de varios factores: variedades adaptables al clima local, suficiente agua, adecuado manejo de malezas, comercialización previamente garantizada y de una “actitud positiva”.
De momento, el científico con 50 años a cuestas, trabaja en Texas, Estados Unidos, para la compañía Monsanto. Aunque en sus años mozos, laboró en el Banco Nacional y en el Banco Central de Nicaragua. Tiene estudios en agronomía, y doctorados en fitopatología y nematología.
LA REPERCUSIÓN LOCAL
De momento los aportes del científico nicaragüense Jorge Cuarezma no reflejan una notable repercusión a nivel local. Aunque por el potencial agrícola que impera en el territorio, podrían servir para adaptarse a los cultivos tradicionales, a juicio del experto. “Todo depende de una actitud positiva, porque Nicaragua tiene suelos ricos, y buenos técnicos agropecuarios”, valora.
CULTIVOS BIOTECNOLÓGICOS MÁS DESARROLLADOS EN EL MUNDO
41.4 millones de hectáreas ocupan los cultivos de soya en el mundo hasta el 2003. Es decir 4.9 millones más respecto al 2002.
15.5 millones de hectáreas ocupan los cultivos de maíz en el planeta hasta el 2003. Registrando un incremento de 3.1 millones más en comparación al 2002.
7.2 millones de hectáreas ocupan los cultivos de algodón en el mundo hasta el 2003. Ante 6.8 millones de hectáreas que se registraron en el 2002.
Fuente: Servicio Internacional para la Adquisición de Productos Agro Biotecnológicos (ISAAA)