- La Fuerza Naval y el Ejército ejercen mayor patrullaje en los paralelos 14 y 15 del Atlántico Norte
- Custodian los bancos de pesca
ubicados en los Cayos Miskitos
para evitar que embarcaciones
colombianas y hondureñas
se lleven el producto
Walter Treminio UrbinaCORRESPONSAL/BILWI
En cumplimiento de la veda de langosta en la Costa Caribe nicaragüense, la Fuerza Naval en coordinación con las tropas del destacamento militar del Ejército en el Atlántico Norte han incrementado la vigilancia en los paralelos 14 y 15 que corresponden a Nicaragua y donde se ubican los mejores bancos de pesca.
Mientras los empresarios costeños mantienen ancladas sus motonaves a dos millas del muelle de Bilwi, la Fuerza Naval y el Ejército se han dedicado a la misión de resguardar la langosta. “Tenemos que brindarle seguridad a los bancos de pesca y no permitir que barcos piratas, provenientes de otros países como Honduras y Colombia, se lleven el marisco”, sostuvo el jefe de la Capitanía de Puerto, mayor Gerardo Fornos.
La piratería de la langosta se ha hecho una costumbre en los períodos de veda en Nicaragua, mientras los pescadores nicaragüenses respetan las disposiciones del Gobierno de proteger el producto marino, otros se lo llevan independientemente del tamaño del producto, y es “por eso que agentes especiales de la Fuerza Naval y el Ejército mantienen una constante vigilancia las 24 horas del día”, indicó Fornos.
MAYOR PROTECCIÓN EN CAYOS MISKITOS
El puesto militar de la Fuerza Naval que está ubicado en los Cayos Miskitos ha sido reforzado ejerciendo un mayor patrullaje, ya que los acopiadores de langosta han abandonados sus champas dirigiéndose a sus hogares en tanto pasen los tres meses de veda que finalizan el primero de julio.
“Todas las viviendas de acopio están vacías, en los Cayos Miskitos sólo se observan recolectores de pescados y camarones, pero éstos son pocos y no se quedan en los cayos”, apuntó Fornos e insistió en dar mayor protección a este lugar.
El teniente coronel Víctor Guevara, jefe del destacamento militar del Atlántico Norte, explicó que sus tropas mantienen vigiladas no sólo las costas y los bancos de pesca, sino el casco rural para evitar que los delincuentes pongan en peligro la vida de los ciudadanos.
“Dentro del Plan de Seguridad del Ejército hemos dirigido nuestros esfuerzos en la región del Atlántico Norte para que se mantenga una mejor seguridad de los costeños”, expresó el jefe militar.
Con relación a la protección del recurso langosta, Guevara dijo que el Ejército está en la obligación de coordinar con la Fuerza Naval tareas que vengan a proteger este recurso, no sólo en el período de los tres meses, sino todo el año. “Vamos a brindarle una mayor protección y tenga por seguro que el Ejército trabaja día y noche para no permitir la piratería en alta mar”, apuntó.
ACOPIAN CAMARÓN, PERO RESIENTEN IMPACTO
Los empresarios costeños se han dedicado al acopio de camarón a partir del primero de abril que entró en vigencia la veda de la langosta.
La mayor parte de las embarcaciones ha sido dirigida al Atlántico Sur, específicamente al municipio de Orinoco, Laguna de Perlas y las comunidades de Sandy Bay Sirpi. Estos lugares son los más visitados por los pescadores comunitarios que se dedican a la recolección de camarón y el pescado.
El empresario porteño, Mario Mora Lacayo, lamentó que el período de veda les deja mucha pérdida, pero reconoció que es necesaria la protección de la langosta, de lo contrario podría extinguirse.
“Estamos de acuerdo con la veda, siempre y cuando la Fuerza Naval o el Ejército brinden mayor protección a los bancos de pesca. Mientras tanto, nos estamos dedicando a la compra del camarón y el pescado y de esta manera sufragar un poco los gastos administrativos y operativos de la empresa”, apuntó.
La veda de la langosta ha repercutido en la economía local. Algunos comerciantes, dueños de restaurantes y discotecas resienten el impacto económico en sus negocios. “Han bajado las ventas, los pescadores de las comunidades no nos visitan porque dicen que no tienen dinero”, manifestó Juan Carlos Flores, propietario de una minidistribuidora de Bilwi.
El mismo resentimiento manifiestan los dueños de los restaurantes y discotecas de la ciudad. “En los últimos días hemos estado vacíos, no hay circulante, nuestra mejor clientela son los pescadores o sea los buzos, cayuqueros, marinos y sus familiares que después de una faena de pesca nos visitan”, se lamentó Raúl Chow, propietario de un restaurante.