Individuales en la mesa

Los individuales permiten darle ese toque personal que caracteriza su ambiente familiar. Grandes y chicos pueden escoger un motivo especial. Se les conoce como individuales, pero su uso decorativo lo decide su personalidad. Los individuales se han convertido en un toque esencial en el comedor. Dado que las opciones en sus diseños y composición son […]

Los individuales permiten darle ese toque personal que caracteriza su ambiente familiar. Grandes y chicos pueden escoger un motivo especial.

Se les conoce como individuales, pero su uso decorativo lo decide su personalidad. Los individuales se han convertido en un toque esencial en el comedor. Dado que las opciones en sus diseños y composición son variadas, usted puede elegir el que más se ajuste a su forma de ser.

Para Gladys Fonseca Sánchez, profesional de las manualidades en telas, y propietaria de Creaciones Kamifa, explica que los individuales pueden ser de telas resistentes como el lino, tejido brocado o tela bordada.

“Si decide hacerlos personalmente o darlos a hacer, recuerde incluir en la confección una tela conocida como huata blanca. Aunque su nombre parezca raro, usted puede solicitarla en el comercio con ese mismo nombre”, apunta Fonseca.

Esta tela —de característica sintética— proporciona mayor resistencia al molde que puede ser cuadrado o redondo. En el caso que su decoración así lo amerite, existen otros tipos de individuales confeccionados con materiales naturales como la palma, mecate u fibra de pino, que le dan un toque rústico a su comedor.

Los niños nunca se quedan atrás, prueba de ello, son los múltiples diseños alusivos a las caricaturas preferidas. De hecho, se han convertido en una táctica para incentivar a los niños a comer.

DETRÁS DEL PROTOCOLO

En el caso de las reglas de etiqueta, el uso de los individuales cumplen otro tipo de función. Así lo refiere el libro titulado El protocolo y la empresa, escrito por Montse Solé, el cual explica que al momento de la decoración en la mesa, se comienza por cubrir la mesa con un muletón (pieza de tela mullida que lleva una de sus caras recubierta de hule), con el objetivo de amortiguar los golpes de la vajilla y ruidos de los cubiertos haciendo así más confortable la comida.

Montse Solé explica que lo ideal en el protocolo es poner sobre el comedor un mantel preferiblemente blanco, indicado para que los comensales puedan apreciar el color y transparencia del vino servido.  

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