La educación que los padres y madres de familia proporcionamos a nuestros hijos e hijas, es la principal inversión que podemos realizar con visión de futuro. Sin embargo, nos surgen numerosas preguntas e inquietudes: ¿qué tipo de educación reciben nuestros niños y niñas en el centro educativo? ¿Les interesa ir al centro, no sólo para encontrarse con sus amigos y amigas, sino, sobre todo, para aprender? ¿Se sienten motivados por lo que se les enseña en el centro? ¿Organizan su estudio en la casa? ¿Cómo apoyarles en las dificultades que tienen para estudiar y aprender? ¿Cuánto tiempo destinan a estudiar en la casa? ¿Se sienten motivados para estudiar en casa? ¿Lo que aprenden lo comprenden y ven de utilidad?
La edad de nuestros hijos conlleva un conjunto de transformaciones físicas y psíquicas complejas necesarias para su desarrollo. La compañía, el diálogo y la reflexión compartida con ellos, tendrán vital importancia para que se sientan alentados a superar los obstáculos y dificultades que se les presentan en este proceso tan difícil. Crear en el hogar un ambiente psicosocial de respeto, comprensión, diálogo y exigencia, es fundamental para que este desarrollo sea armónico y equilibrado. La construcción de su identidad se hará posible, en la medida que el ambiente familiar ofrezca los modelos de comportamiento que queremos lograr en nuestros hijos e hijas. Este proceso de definición de su identidad pone de manifiesto que, nuestros hijos e hijas, tienen sus propias características, su propia personalidad y carácter, lo que requiere de un tratamiento diferenciado en atención a su diversidad.
No debemos olvidar que el clima que creamos en la casa constituirá el principal detonante para motivar o desmotivar a nuestros hijos al estudio. Así, un niño o una niña que cada día escucha discusiones, violencia verbal o física o cualquier tipo de malos tratos, o que simplemente no se siente acompañado por nadie, se sentirá desmotivado a estudiar y estará siendo perjudicado sensiblemente en la construcción de su identidad.
ALGUNAS IDEAS
Los saboteadores y aliados de la buena educación
Peligro. El abuso de la TV, en la que los niños únicamente son observadores pasivos y que les transmite múltiples imágenes, puede producirles, a mediano plazo, no sólo dependencia, sino también resistencia a esforzarse por activar sus propios recursos intelectuales.
Pensar. En el proceso de la enseñanza es de vital importancia que los niños y niñas aprendan a desarrollar estrategias superiores de aprendizaje; reflexionando sobre cómo piensan y actúan, en sus errores y dificultades.
Aprender por sí mismos. Es importante que nuestros hijos desarrollen la capacidad de aprender por sí mismos, que aprendan a construir su identidad, que desarrollen actitudes para compartir y tolerar a los demás en el marco de un nuevo estilo de ciudadanía.
Modelos. En la medida que nuestros hijos cuenten con buenos modelos a seguir, en esa medida se sentirán motivados a formarse durante toda su vida.
* Instituto de Educación de la UCA.