Los chiflidos que arrancaron estas bañistas no fueron pocos. ¡Valieron la pena los meses de sacrificio a dieta!

Marsella y Majagual poco concurridas

La Semana Santa representa para los cristianos practicantes un período de reflexión y recogimiento, pero otros la aprovechan para disfrutar de los placeres de la vida, aunque hacer esto en exceso a veces puede llevar a la muerte Empresario lamenta el bajo crecimiento de los negocios en las playas del sur Leslie Ruiz Baldelomar San […]

  • La Semana Santa representa para los cristianos practicantes
    un período de reflexión y recogimiento, pero otros la aprovechan
    para disfrutar de los placeres de la vida, aunque hacer esto
    en exceso a veces puede llevar a la muerte
  • Empresario lamenta el bajo crecimiento de los negocios en las playas del sur

Leslie Ruiz Baldelomar

San Juan del Sur y Marsella siguen siendo polos opuestos. Durante Semana Santa la primera se vuelve intransitable. En cambio, la segunda es la representación de la paz y la tranquilidad. Ni siquiera hay música, sólo el sonido disparejo de las olas y una que otra ave.

Encontrar estacionamiento en San Juan del Sur durante los días pasados fue peor que estar en Navidad y encontrar un sitio en el estacionamiento de un centro comercial.

El Plan Maestro de Desarrollo Urbano Turístico del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), contempla en sus Políticas de Crecimiento el promover una estructura vial regional, moderna y rápida que comunique en forma segura dentro y fuera del núcleo urbano, y en sus Políticas de Mejoramiento, mejorar la dotación y calidad de los servicios de infraestructura.

Pero de eso, para infortunio de los turistas, no hay nada. Por el contrario, a cada paso les espera un bache.

BELLEZA RECHAZADA

A pesar de estar a pocos kilómetros de San Juan del Sur y contar con una buena carretera, playa Marsella fue una de las menos concurridas en Semana Santa, tanto que el jueves pasado, cerca de la 1:00 p.m. podían contarse los bañistas con los dedos de las manos.

Gregorio Carlos, propietario del Hotel Marsella, el único construido en esa zona, dijo que esta temporada no ha sido la mejor y que apenas había logrado captar a unos 40 turistas. “La inversión es mucha, pero los negocios no están creciendo como necesitamos”.

Un ambiente más próspero se respiró en Majagual cuya carretera sigue siendo un reto para los vehículos que no tienen doble tracción.

Como otros años, el movimiento de dinero fue generado en gran parte por los turistas que llegaron a consumir mariscos y bebidas en el restaurante de esa encantadora playa.

Los que no estaban tendidos en hamacas se les vio en sillas playeras de metal, exhibiendo con orgullo lo parejo del bronceado de su piel y bebiendo jugos o cervezas para apaciguar el calor. Más de uno observaba a los artesanos de la zona diseñar las pulseras hechas con nylon, conchas y piedras.

También había turistas nicaragüenses, pero un porcentaje considerable optó por llevar sus propios termos para no gastar. Así, apartados del ajetreo de San Juan del Sur, tendieron sus toallas y se tumbaron sobre la arena hasta disfrutar de la puesta del sol.

Según Roberto González Páez, éste es el lujo que los lleva recorrer tantos kilómetros desde sus hogares. “Ver cómo se oculta el sol es una cosa que no puedo explicar con palabras. Simplemente es fascinante. Además de la arena blanca, la exclusividad, lo virgen y limpia que es”.

EN GRANADA

Según los registros del Intur, el centro turístico Granada fue el más concurrido durante el 2003, por lo que no se descarta que este año pueda volver a encabezar la lista.

Durante el fin de semana, familias enteras se trasladaron a estas aguas para darse un chapuzón e incluso dormir en humildes casas de campaña sobre la costa. Llevaban de todo, desde las gaseosas y el ron hasta la comida, la cual prepararon en improvisadas cocinas. Música de verano había por doquier.

Dentro de la pobreza hubo quienes pudieron pagar desde 200 hasta 900 córdobas por un paseo de 45 minutos en lancha por las Isletas de Granada. En la ciudad, a diferencia de Managua en esos días, había movimiento. Bares y restaurantes abrieron sus puertas a los turistas nacionales y extranjeros que en medio de las actividades propias de esta temporada decidieron tomarse un descanso en una de las ciudades más bellas de Nicaragua.

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