bajo la Gran Cruz que se levanta en la parte sur de la Catedral Metropolitana, el cardenal Miguel Obando y Bravo oficia uno de los actos religiosos del pasado Viernes Santo.

Miles en el Vía Crucis

El fervor religioso de los nicaragüenses se demostró en los días más grandes de la Semana Mayor En algunas procesiones los fieles cargaban pequeñas pancartas orando por la paz de Nicaragua, la mejoría económica del país y el fin del aborto José Adán Silva Mientras miles de nicaragüenses y turistas extranjeros disfrutaban de las vacaciones […]

  • El fervor religioso de los nicaragüenses se demostró en los días más grandes de la Semana Mayor
  • En algunas procesiones los fieles cargaban pequeñas pancartas orando por la paz de Nicaragua, la mejoría económica del país y el fin del aborto

José Adán Silva

Mientras miles de nicaragüenses y turistas extranjeros disfrutaban de las vacaciones de Semana Santa en los diferentes centros turísticos del país, otros miles acudían a las actividades religiosas con que la Iglesia Católica recuerda en estos días la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

En la Semana Santa o Semana Mayor a como la llaman algunos laicos, los días más importantes de este período litúrgico fueron los Viernes Santo, día que se recuerda la pasión y muerte de Jesucristo y el Sábado de Gloria y el Domingo de Resurrección, día en que los cristianos celebran la victoria de Jesús sobre la muerte.

Miles de capitalinos recorrieron el pasado viernes las calientes calles de Managua para participar en las tres principales actividades de ese día: el Vía Crucis, que es considerado como un ejercicio piadoso y que recorrió quince estaciones, recordando el camino que hizo Jesús hacia el Gólgota.

Éste salió en horas de la mañana del colegio Teresiano, en carretera a Masaya, rumbo a la Catedral Metropolitana de Managua, donde culminó en acto de bendición oficiado por el cardenal Miguel Obando y Bravo.

A como es tradición, el Vía Crucis se hizo con la imagen de la Sangre de Cristo, en carretera a Masaya, y en otras parroquias con imágenes de Cristo cargando la cruz. Durante el trayecto, bajo un sol fuerte, los creyentes caminaban en silencio y rezaban oraciones. En algunas procesiones los fieles cargaban pequeñas pancartas orando por la paz de Nicaragua, la mejoría económica del país y el fin del aborto.

Unos se acercaban a tocar la imagen de la Sangre de Cristo y luego se persignaban; otros rozaban la superficie de la imagen con sus pañuelos y los guardaban en sus bolsillos.

En horas de la tarde se realizó la procesión del Santo Entierro, un acto en el que se lleva la imagen de Jesucristo en un sepulcro, por diferentes calles aledañas a las parroquias en todo el país, mientras se entonan cánticos piadosos y oraciones colectivas.

La última actividad de ese día fue la Acción Litúrgica, que consistió en la lectura de La pasión de Cristo, según el Evangelio de San Juan, el cual también estuvo presidido por el cardenal Miguel Obando.

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