Amparo Aguilera
Durante dos horas y 25 minutos, el taxista Víctor Manuel González permaneció encerrado en la valijera de su automotor, tras ser intimidado con arma blanca por una pareja que lo abordó camino a Las Palmas, y que además le robó 580 córdobas y un celular, cuyo precio en el mercado es de 914 córdobas.
Según el informe de la Estación Tres de la Policía Nacional, el hecho ocurrió el 10 de abril a las 4:15 de la mañana, cuando González transitaba por los semáforos de Las Palmas, en Managua.
De acuerdo al informe, el taxista iba pendiente de clientes potenciales, cuando de repente una pareja le hizo “parada” en esos semáforos. “Él era un chele de aproximadamente 1.67 metros de altura, pelo chirizo y recio. Ella, morena, flaca, alta y de pelo liso quien me dijo que los trasladara del Ceibo de San Judas una cuadra al sur y una cuadra arriba”, relató el perjudicado en su denuncia.
Todo iba bien, “incluso durante el trayecto la mujer hasta me contó que venían de bañarse. Pero ya casi en el punto (en el puente de la 175), el hombre le dijo a ella: ‘¡dale flaca ya!’”, refirió. Allí comenzó el calvario.
DROGA DE POR MEDIO
La desconocida lo amenazó colocándole un cuchillo en el costado derecho y otro en el cuello, que remató con el objeto cortopunzante del hombre que se lo ubicó al lado izquierdo del cuello, hecho que lo inmovilizó por completo.
“En ese momento me dijeron que si decía algo a los celadores (que por allí se encontraban) me mataban. Entonces seguí sus órdenes. Ellos me dijeron que diera vuelta y me regresaron por el Colegio Benjamín Zeledón donde me metieron a un callejón a puro retroceso”, recordó.
Luego, lo bajaron y le amarraron las manos con los cordones de sus zapatos y lo introdujeron en la valijera. Según lo dicho por el taxista, éstos realizaron un recorrido por diferentes puntos, pasaron por una gasolinera donde discutieron con un bombero; compraron cervezas, montaron y dejaron a diferentes personas hasta abandonar el vehículo, con el taxista adentro, en el mismo sector donde éste los recogió.
“Yo logré desamarrarme y le di una patada al asiento trasero y así salí ileso”, apuntó la víctima tras indicar que inmediatamente dio parte a los oficiales de la Estación Tres.
La Policía tipificó el incidente como robo con intimidación y presume que este modo de operar está siendo utilizado por compradores y expendedores de droga en sus intentos por despistar su oficio.