AP, ACAN-EFE
SAN SALVADOR.- El presidente Francisco Flores reafirmó que no ordenará un retiro de la tropa salvadoreña de Irak, pese a recientes enfrentamientos que dejaron un soldado salvadoreño muerto.
“Tenemos esta misión que cumplir, tenemos que ponernos del lado de la lucha contra el terrorismo”, dijo Flores a periodistas tras asistir el sábado por la tarde al sepelio del soldado Natividad Méndez Ramos, en el poblado de Guaymango, a unos 90 kilómetros al suroeste de la capital.
“Hoy más que nunca en nombre de Natividad, en nombre de un pueblo luchador, tenemos que cumplir nuestra misión y enfrentarnos al terrorismo”, señaló el mandatario.
Flores reveló que el presidente estadounidense George W. Bush, en conversación telefónica el viernes, le pidió expresar las condolencias a la familia del soldado salvadoreño.
Un avión militar estadounidense del tipo C-130 trasladó el viernes el cadáver del soldado hasta la base militar de Comalapa, al sur de la capital.
El ataúd fue cubierto por una bandera azul y blanco de El Salvador y en medio fue colocada una boina roja de las fuerzas especiales del ejército, unidad a la que pertenecía la víctima.
El soldado fue sepultado al final de la tarde del sábado en medio de honores militares en una zona montañosa de su natal Guaymango.
GOBIERNO DEBE EVALUAR MISION
El arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, declaró que el Gobierno debe evaluar la situación en Irak para mantener la tropa salvadoreña hasta agosto próximo, pero también su aporte a la lucha contra el terrorismo.
Sáenz dijo que el ejército salvadoreño se ha sumado a una misión humanitaria en Irak, pero “si las circunstancias históricas varían de manera que no se pueda realizar esa labor humanitaria, creo que el Gobierno debería replantearse si vale la pena o no estar allí”.
El prelado respondió así, en una rueda de prensa, al ser consultada su opinión sobre declaraciones del presidente salvadoreño, Francisco Flores, en las que reiteró que mantendrá la tropa en Irak hasta el plazo en que se ha comprometido, en agosto próximo.
El arzobispo expresó que el ejército salvadoreño se ha sumado a una misión humanitaria que “debemos asumir también por fraternidad universal. No es que cada país está encerrado en sus propias fronteras y que no tenga que ver con todo lo que ocurre en el mundo entero, que nos afecta tremendamente”.