Orlando Castro Salinas
Es triste, inaudito y exasperante que el FSLN y el PLC tramen un golpe de Estado camuflado por una acusación de “delito electoral”.
Debemos quitarnos la venda de los ojos y ver las verdaderas intenciones de los líderes de estos partidos. Lejos de esos discursos plagados de mentiras en los que pregonan su preocupación por el lastimado pueblo nicaragüense, su verdadera y única intención es recuperar el poder a cualquier costo, para desde ahí engordar sus billeteras y cuentas bancarias en todo el mundo.
El buscar la destitución del Presidente es una muestra inequívoca de la burla que somos para estas personas, a quienes no les importa lo que el pueblo dijo en las urnas: queremos a este Presidente y no a otro. ¿Es eso tan difícil de entender? ¿Quién les ha dicho que una o dos personas son dueñas de Nicaragua?
Nosotros pagamos los salarios de los diputados para que se dediquen a promover leyes en beneficio del pueblo no para perder el tiempo buscando sacar de la cárcel a una persona que todo el país sabe que robó y que existen pruebas.
A su vez, Daniel Ortega tiene catorce años de obstaculizar el desarrollo del país, de estar contra su propio pueblo interrumpiendo el proceso democrático.
Los nicaragüenses no debemos permitir que estas personas hagan con nosotros lo que se les apetece.