- El cuchillo homicida fue robado en “Aquí Polanco”
Elízabeth Romero
El haber propuesto a dos meretrices sostener sexo gratis, le costó la vida al vigilante Cándido Altamirano Talavera, según declaró una de las detenidas en el Distrito Seis de la Policía.
Una de las sospechosas, Ana María Ramírez Jiménez, declaró ante la Policía que momentos antes habían sido expulsadas del centro nocturno Aquí Polanco, después de que Wendy Francisca Avilés López escondió entre sus ropas un cuchillo de mesa que otra prostituta tomó y se los entregó.
Afuera del centro nocturno, las meretrices se encontraron a un hombre a quien Ramírez describe tenía ropas de vigilante, y al que le ofrecieron sus servicios a cambio de 100 córdobas.
Pero el hombre les propuso que lo hicieran gratis, “por eso se arrechó Wendy”, quien según su relato, enterró el cuchillo en tres ocasiones en el cuerpo de su víctima.
En un relato confuso, las mujeres confesaron a las autoridades que Altamirano hasta forcejeó con Wendy, a quien le dejó un moretón en el pómulo y otro en una de las caderas.
Hasta ayer la Policía no había encontrado el arma homicida que supuestamente Wendy entregó a otra mujer a la que identifican como Yubelka o Yuri.
Después del incidente las sospechosas huyeron rumbo a Villa Reconciliación, dieron vueltas y después se dirigieron a la casa donde duermen y que está ubicada en el sector de Villa Israel Galeano .
Y aunque dos de las detenidas negaron haber salido la noche del lunes, Wendy, quien confesó haber empuñado el arma homicida que ensartó en tres ocasiones en el estómago de su víctima, confió a las autoridades que anteriormente estuvo en Aquí Polanco junto a la “Gorda” y la “Pelona”, que son los motes con que se conoce a Ana María Jiménez Ramírez y Gladys Pineda Barnerena, respectivamente, la otra detenida.
Según Wendy, la noche del lunes estuvieron consumiendo licor y bailando en Aquí Polanco, donde se encontraron a Cristian en compañía de unos clientes, quien del plato de comida que degustaba, le pasó un cuchillo de mesa el que guardó debajo de las ropas, pero cuando los meseros la observaron, fueron sacadas del lugar.