Josué Bravo
LA PRENSA constató que hay comiderías que son inspeccionadas una vez por semana, una vez por mes o incluso una vez cada tres meses
En Managua hay unos siete mil manipuladores de alimentos que se dedican a la venta de comidas preparadas, carnes y lácteos, según el Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) de esta capital.
Todos estos puntos de ventas son supervisado por apenas 54 inspectores de higiene del Silais Managua.
Esto nos obliga a preguntarnos: ¿Es bien fiscalizado por las autoridades el alimento que nos llevamos a la boca? ¿Se preparan con la higiene requerida por el Minsa?
El director de higiene del Silasi Managua, doctor Manuel Baltodano, reconoce que esa cantidad de inspectores no es suficiente para mantener una fiscalización adecuada de los alimentos que consumen los Managuas, principalmente en comiderías, ventas ambulantes y fritangas.
Reconoce que en gran parte de los sitios donde se venden comidas preparadas, incumplen con las normas higiénicas que el Silais exige.
Entre los requisitos de funcionamiento destacan portar un certificado de salud, usar uniforme, mantener aseo personal como uñas cortas, manos limpias, lavar los alimentos, mantener limpio los utensilios de trabajo y trastes, presentar boletas de mataderos donde se compran los productos cárnicos, uso adecuado de los desperdicios, conservar los alimentos tapados y servirlos calientes, y tener a una persona dedicada a recibir el dinero.
Baltodano dice que es la población que consume la que debe de colaborar “para tener un mejor control higiénico de las comidas.
“Por ejemplo, si yo observo que la persona que me sirve un alimento está con las manos sucias, yo le digo que mejor no lo voy a consumir para no correr el riesgo de contaminar mi estómago. Eso es lo que debe hacer el resto de la población”, explica.
Baltodano dijo que la problemática mayor se da en las ventas ambulantes, “porque como no están en un solo sitio, no se les puede controlar”.
Dice que los inspectores supervisan al menos tres veces por semana cada punto de venta. Pero LA PRENSA constató que hay comiderías que son inspeccionadas una vez por semana, una vez por mes o incluso una vez cada tres meses, tal y como lo informaron en el comedor Marlene, ubicado frente al Estadio Nacional Denis Martínez.
En el caso particular del Mercado Oriental, la gerente de la Corporación Municipal de Mercados de Managua (Commema), Idalia Mendoza, dice que ninguno de los galerones donde se venden comidas cumple con los parámetros higiénicos que el Commema y el Minsa exigen.
“La infraestructura no es la adecuada, el tratamiento de la basura no es la requerida, no tienen chimeneas por donde salga el humo y mantienen los alimentos al aire libre”, indica Mendoza.
LOS “DESCUIDOS” DEL MERCADO CENTRAL
El equipo de LA PRENSA amplió su recorrido por el Mercado Central, antes Roberto Huembes. Allí no sólo nos dimos cuenta que las normas de higiene son un poco más cumplidas, sino de los “pecados” que cometen quienes laboran en los comedores.
Aunque parte de la comida es conservada en vitrinas, las empleadas usan uniformes, los comedores parecen estar limpios y la infraestructura es mejor que en el Oriental, observamos que la manipulación de alimentos al prepararlos y servirlos no son los adecuados.
Una joven, luego de recibir dinero de un cliente, se dispuso a servir un apetitoso arroz con pollo, con las manos descubiertas.
En otra comidería, una cocinera preparaba unos tacos al estilo mexicano con las manos descubiertas y el alimento a prepararse sobre un pantry, sin cubierta alguna. A su espalda, estaba un sucio lampazo arrimado a la pared, a pocos centímetros de un tajador de plátanos.