Don José Hernández.

“No lo quiero volver a vivir”

“La naturaleza no tiene tanta culpa, la tienen más las personas que construyen mal, poniendo en peligro la vida de su familia”, dice un veterano tractorista Jehú Hernández Sandoval A don José Hernández se le humedecen los ojos cuando vuelven a su memoria las escenas que le tocó vivir a sólo unas horas del terremoto […]

  • “La naturaleza no tiene tanta culpa, la tienen más las personas que construyen mal, poniendo en peligro la vida de su familia”, dice un veterano tractorista

Jehú Hernández Sandoval

A don José Hernández se le humedecen los ojos cuando vuelven a su memoria las escenas que le tocó vivir a sólo unas horas del terremoto del 23 de diciembre de 1972, que tiró por el suelo a su querida Managua. “Fue algo que no quiero volver a ver ni a vivir”, expresa con una voz que además de estar debilitada por el paso de los años, se vuelve trémula por la emoción.

En aquel tiempo se desempeñaba como tractorista del Ministerio de Obras Públicas, por lo que fue sacado de lo que quedó de su casa con una sola orientación: “Ayudar a sacar de los escombros a los muertos y a los heridos”. En el patio de lo que quedó de su casa, quedaron su esposa y sus cuatro hijos, de 15, 12, 11 y 6 años.

“Ahí miré cómo los cadáveres salían revueltos con los escombros cuando limpiábamos las calles”, recuerda. “Muchas personas murieron porque no creyeron que se trataba de un terremoto, no se salieron a tiempo a buscar áreas que fueran seguras”, agrega.

Descansando en una hamaca en el porche de su casa en el barrio San Judas, don José busca en él, “un rincón de su memoria”, aunque considera que las cosas malas se olvidan y se deben “arrinconar en el cerebro”.

Es precisamente ese olvido de las cosas malas, las que a veces aumentan las desgracias humanas. “A la gente parece que ya se le olvidó lo que pasó en el terremoto del 72. Aunque algunas más jóvenes no vivieron eso, pero los que sí lo vivimos deberíamos tener más cuidado”, advierte.

Lo anterior se desprende de lo que ha visto en los últimos años en materia de construcción, pues dice que la culpa es más de las personas que construyen mal, que de la misma naturaleza, “porque la culpa la tiene el que construye utilizando malos materiales, aún sabiendo que expone la vida de su familia y la de sus vecinos, porque si una casa se derrumba, puede afectar a los que viven cerca”.

Ni don José, ni ninguno de los miembros de su familia sufrieron daños, no así su casa, de la que se cayeron dos paredes completas y la mitad de otra. “Pero así tuve que irme a trabajar, a buscar cómo ayudar a los que estaban vivos y a sacar de los escombros a los que habían muerto”, expresa, mientas el brillo de sus ojos cobra intensidad y una lágrima amenaza con rodar por las mejillas curtidas por el sol y surcadas por el paso del tiempo.

¿CÓMO ACTUAR?

En la casa

Cuando sienta el temblor, ubíquese debajo de un mueble sólido: escritorio o mesa fuerte.

No separarse de su grupo familiar. Si se ve en la necesidad extrema de hacerlo, defina con anticipación el lugar en que se reunirán nuevamente.

No salga corriendo, puede ser atropellado por vehículos conducidos sin control.

Aléjese de puertas o ventanas de vidrio y de objetos inestables, como libreros, archivos, espejos o plantas que cuelguen del techo.

En la escuela

Calme a los alumnos y busque protección alejándose de los lugares donde puedan caer objetos móviles o fragmentos de materiales.

Manténgase alejado de las ventanas.

Diríjase a áreas despejadas.

Si está en un edificio de varios pisos y lejos de un mueble firme, colóquese contra una pared interior y protéjase la cabeza con los brazos.

En el trabajo

Planifique previamente las acciones a tomar y los niveles de responsabilidad de cada empleado.

Verifique si existe un foco de incendio en el área a la que pertenece su oficina, sección, departamento o gerencia.

Si existe fuego trate de apagarlo. Esté atento a las indicaciones del personal encargado de prevenir incendios.

Diríjase de forma ordenada a un lugar seguro.

No use ascensores.

Al aire libre

Si está conduciendo, evite puentes y vías elevadas, sálgase de la carretera y estaciónese en un área segura hasta que deje de temblar.

Si está en la playa aléjese del mar, pueden ocurrir grandes olas.

Manténgase lejos de edificios, árboles, vallas colgantes, postes, líneas eléctricas y telefónicas.

Después del sismo

En caso de quedar atrapado, conserve la calma, trate de comunicarse con el exterior golpeando con algún objeto.

Evite pararse sobre cables eléctricos caídos o sueltos. No camine descalzo.

Localice heridos y procure prestarles primeros auxilios, si está en capacidad para hacerlo.

Absténgase de curiosear por las calles, especialmente en las zonas de remoción de escombros y rescate de víctimas.

Obtenga y dé información sobre las áreas de refugio y albergue.

Use su vehículo solamente en caso de emergencia.

No propague rumores y colabore con las autoridades.

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