María de los Ángeles Acuña
La empresa Fiallos & Asociados propondrá a la Alcaldía de Managua la desviación de los cauces que desembocan en la laguna de Tiscapa como parte del plan de manejo de este recurso natural.
Para Luis Fiallos, presidente de la empresa, una de las decisiones más acertadas que podría tomar la Alcaldía de Managua es el desvío de las aguas provenientes de cauces como el de San Isidro de la Cruz Verde y Jocote Dulce que caen sobre Tiscapa.
“No sé a quién se le ocurrió desviar estas aguas que caían de forma natural en el Lago de Managua, pero desde 1981 caen en Tiscapa y han sido tan dañinas, contaminaron en 23 años una laguna que a través de un proceso natural necesitaría millones de años”, sostuvo Fiallos.
De acuerdo al especialista la Alcaldía cuenta con los mecanismos para desviar estos cauces, aunque no definió hacia qué lugar. “La Alcaldía puede perfectamente con el Manual Metodológico solicitar financiamiento ante organismos internacionales para desviar las aguas y con eso dejaríamos de contaminar la laguna”, manifestó Fiallos.
TRES ÁREAS PARA CONSERVACIÓN
Fiallos & Asociados propondrá a la Alcaldía y al Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) la creación de tres áreas de zonificación para asegurar la conservación y el aprovechamiento de la laguna de Tiscapa.
El presidente de la empresa dijo que los resultados pueden ser modificados por ambas instituciones. “El manual metodológico de la investigación señala la creación de áreas de zonificación, por lo que proponemos tres, las que pueden ser objeto de sugerencias por parte de ambas instituciones”, explicó el ingeniero Fiallos.
Entre las áreas de zonificación está la creación de una zona de conservación, otra de aprovechamiento y la tercera para investigaciones. En la zona de conservación no se permitirán actividades de caza y extracción de flora, así como actividades acuáticas y de pesca recreativa sin un estudio previo.
En el área de aprovechamiento se propone la reactivación del anfiteatro que funcionó en los años ochenta, y retomar la actividad de caminatas por los senderos del sector, además del permiso de actividades de navegación, pero sin motor.
“En esta zona proponemos conciertos en el anfiteatro, la observación de aves, reptiles, anfibios y mamíferos, sin que ello signifique hacer persecución de las especies”, aseguró Fiallos.
La zona diseñada para la investigación se ubicará fuera de las 24 hectáreas que comprende la laguna y sus laderas, centro que posiblemente estará en terrenos del Hospital Alejandro Dávila Bolaños.
“El área de investigación y monitoreo servirá al estudio ecológico de flora y fauna, validar el manejo de las especies, comprobar el estado sanitario del hábitat terrestre y acuático”, anuncio el especialista.