Pedro C. Martín (*)EFE REPORTAJES
La guerra en Irak sentó asimismo un precedente negativo en cuanto a la libertad de prensa en el mundo, no sólo por el alto número de periodistas muertos, sino también porque se reforzó el control militar sobre los contenidos informativos, que se mantiene en la actualidad.
Esta es una de las conclusiones sobre Irak del informe anual presentado en Viena el 10 de marzo último por el Instituto Internacional de la Prensa (IPI), una red de editores y propietarios de medios de información de todo el mundo.
Según el IPI, “la cobertura mediática de la guerra (en Irak) cobró dimensiones sin precedentes: unos 3,000 periodistas cubrieron el conflicto desde siete países y cerca de 50 ciudades de la región del Golfo”.
De ellos, al menos 600 iban “integrados” en las unidades estadounidenses y británicas que invadieron el país, que podían informar bajo un control férreo de las autoridades militares.
El informe destaca “los extremos sacrificios hechos por periodistas” y recuerda que con un total de 19 profesionales de prensa caídos durante la guerra (21 si se suman dos desaparecidos), Irak se convirtió en el país con el mayor número de periodistas muertos en un año en un solo país desde 1995.
Entre los casos recordados está el de Julio Anguita Parrado, periodista del diario español El Mundo, caído el 7 de abril, así como “la muerte de José Couso, cámara de Tele 5, y Tara Protsyuk de Reuters, el pasado 8 de abril, cuando un tanque disparó al hotel Palestina, de Bagdad”.
Algunas “muertes en Irak podrían haberse evitado si a los soldados se les hubiese facilitado la misma información que la que sus superiores tenían sobre los lugares donde se encontraban los periodistas”, señala el Instituto Internacional.
“Tanto en solitario como incluidos en unidades militares, los periodistas han pagado un alto precio, muchos han muerto por resultado del fuego enemigo, del fuego amigo, de ataques suicidas, confusiones de identidad, accidentes o enfermedades”, añade.
Según advierte el informe del IPI, “el periodismo integrado” se convirtió en una asociación entre militares y prensa que ha cambiado por completo la naturaleza del periodismo.
Por un lado, la decisión del Pentágono de permitir a periodistas acompañar a los soldados en combate abrió las puertas a una cobertura nunca vista en conflictos anteriores en cuanto a la rapidez con la que podían llegar las imágenes y reportajes del campo de batalla al resto del mundo.
Pero, por otra parte, se creó así un sistema de enorme control militar sobre los periodistas, ya que las fuerzas aliadas debían filtrar toda la información para evitar que llegasen al enemigo datos “sensibles” sobre su estrategia.
IRRACIONALIDAD
El caso de las hermanas Saimaa y Likaa Falih ilustra la espiral sangrienta en la que está atrapado Irak; buscaban empleo en un país en el que, según las estimaciones, el paro oscila entre el 30 y el 70 por ciento. En su trabajo en la lavandería de la Autoridad Provisional de la Coalición (CPA) en Basora, sur del país, no asumían responsabilidades políticas, pero fueron asesinadas en vísperas del aniversario de la guerra por colaborar con la ocupación.
(*) Con informaciones de Fernando Puchol (Washington), Paco G. Paz (Naciones Unidas), y Sobhi Hadad y José Seage
(Bagdad).