Carlos Roberto Fernández Calero
Creo que es una falta de respeto de las autoridades locales de Matiguás. Desde mediados del año pasado la Alcaldía tomó la decisión unilateral de prohibir el ingreso de los buses de transporte interprovincial al pueblo, aduciendo que están adoquinando las calles, cuando es de dominio popular que la realidad es para favorecer al gremio de taxistas (por coincidencia, casi todos los concejales poseen un taxi) En el último cabildo municipal se le entregó al alcalde una carta acompañada con numerosas firmas solicitando que se autorizara el reingreso de los buses, lo que no fue tomado en cuenta.
La economía matiguaseña es muy débil y con esta acción se le perjudica aún más. Imagínense a un campesino que viene al pueblo con 2 ó 3 moños de cuajada, o con dos docenas de huevos, que ahora tiene que pagar C$10 más en transporte por entrar y salir, y lo que esta cantidad significa para una familia del campo, así como también el peligro de salir en las madrugadas a la carretera a esperar un bus.
Quizás la pregunta que se debe hacer el alcalde sería: ¿Es más importante la población de Matiguás o 30 taxistas? Al parecer, como es costumbre en el país, en este caso también el poder que da un cargo público es para beneficiar a los allegados y no al pueblo. La gestión del alcalde ha sido aceptable y no debería empañarla con una actitud cerrada en este caso.