- El pequeño Lunden, en compañía de su padre Kart Lunden y su madre Teresa Miranda Maureira, subieron y bajaron el Maderas de la Isla de Ometepe, en casi diez horas. Fue un aventura única y excitante
Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/RIVAS
Manne Lunden Miranda, de apenas un año de edad, será recordado en la historia de la Isla de Ometepe como el primer niño que escala el volcán Maderas, en compañía de sus padres y que además bajó a la laguna que se encuentra en el corazón del coloso.
A este pequeño, de nacionalidad sueca, lo encontramos el pasado viernes en el hotel Istián (que se ubica en el trayecto hacia la zona donde se encuentra el volcán Maderas) degustando un delicioso sándwich. Con sus penetrantes ojos celestes y su serio rostro demostraba asombro ante la cámara fotográfica de nuestro reportero René Ortega.
La aventura ocurrió el jueves de la semana pasada. La pareja de extranjeros y el pequeño subieron al volcán Maderas guiados por el joven Faber Hernández, quien comentó que nunca había tenido una experiencia como ésta, mientras aseguró que la jornada fue agotadora.
Hernández dijo que definitivamente este viaje no se parecía a otros, pues no sólo era el hecho de llevar a un niño en brazos, sino que la responsabilidad de garantizar la seguridad del pequeño Lunden.
Pero al final lo lograron, los tres (guía y padres del niño) se turnaron para cargar a este pequeño, hermoso y grandioso visitante.
La madre del menor, Teresa Maureira, aseguró que era la primera vez que visitaban la Isla de Ometepe, lugar que consideran “muy hermoso”. Su visita a Nicaragua obedece a la realización de estudios que le servirán para una maestría en su país.
UN APETECIDO DESTINO
Doña Nora Gómez, propietaria del hotel Istián, dijo sentirse muy orgullosa de que estos aventureros estuvieran en su hospedaje. “Para mí será una fecha inolvidable y pedí a uno de mis trabajadores que apuntaran la fecha y los nombres de estos visitantes”, manifestó doña Nora.
EXCITANTE AVENTURA
El volcán Maderas es un lugar muy frecuentado por turistas, principalmente extranjeros, su principal atractivo es una enorme laguna en su interior, en donde se puede tomar agua (según dicen los guías). Tiene una altura de 1,394 metros.
En el trayecto hacia la cúspide se puede disfrutar de la inquietud de los monos congos que saltan de rama en rama ante la presencia de los seres humanos. También hay lugares en esa zona donde se puede disfrutar de gran cantidad de petroglifos, que son piedras con un sinnúmero de grabados.