María José Zamora [email protected]
Los siete puntos del trato nacional que propone el presidente Enrique Bolaños han sido para los corruptos y beneficiarios del pacto libero-sandinista como el agua bendita para el demonio.
El magistrado del CSE, Silvio Calderón, descaradamente dijo que sin la libertad de Arnoldo Alemán no hay diálogo. Me parece inaudito que para este servidor público, cuyo salario lo paga el pueblo, tenga más peso su servilismo que el futuro nacional. Por otra parte, el eterno candidato del FSLN a Presidente, Daniel Ortega, visiblemente enojado, entre sus acostumbradas calumnias y amenazas acusó a don Enrique Bolaños de dictador.
Considero que los siete puntos propuestos por el Presidente son el eje para desarrollar una Nicaragua verdaderamente democrática y justa. El primer punto se refiere a despartidizar el sistema judicial; como segundo punto, la no reelección a la Presidencia de la República; tercero una Ley de la Propiedad que asegure a los ciudadanos pleno derecho de uso, usufructo, dominio y gozo de las propiedades que poseen; cuarto, acatamiento de una disciplina fiscal y económica; quinto, mejoramiento de los salarios; sexto, aprobación de un presupuesto para los próximos cinco años; y séptimo, despartidizar el Consejo Supremo Electoral y convertirlo en una oficina técnica.
¿Qué persona sensata estaría en contra de esto? Ninguna por supuesto. Llegó la hora de definirse y dejar atrás posiciones “gallo gallina”. La propuesta es excelente, no beneficia a ningún sector o partido en particular, su ejecución traería enormes beneficios para Nicaragua.
Apoyar esta iniciativa del presidente Bolaños es una gran oportunidad para que quienes dentro del FSLN o del PLC dicen querer un cambio; sean consecuentes con su discurso.