Bermudas vende cara su belleza

Francisco Jarquín S.Enviado especial BERMUDAS.- Las Bermudas tiene una belleza muy cautivadora. Sus playas son de color celeste claro y sus aguas tan cristalinas que puede verse el pez más pequeño en lo más escondido de sus profundidades. Pero su belleza no impresiona sólo por su naturaleza, también por la inconfundible huella que dejaron los […]

Francisco Jarquín S.Enviado especial

BERMUDAS.- Las Bermudas tiene una belleza muy cautivadora. Sus playas son de color celeste claro y sus aguas tan cristalinas que puede verse el pez más pequeño en lo más escondido de sus profundidades.

Pero su belleza no impresiona sólo por su naturaleza, también por la inconfundible huella que dejaron los ingleses. Sus casas por ejemplo, son las típicas europeas, de muy buena construcción, pintada con colores claros y una estructura, que hace pensar que todo el que vive en las Bermudas es de una muy buena condición económica.

Todas sin excepción, parecen casas residenciales. Y no es para menos, pues el apartamento más barato cuesta tres mil dólares al mes, mientras por la compra de una casa lo mínimo que piden es 800 mil dólares. Claro todo está en ese nivel.

Ayer por ejemplo en la necesidad por hacer contacto con el fotógrafo David Skinner, del diario The Royal Gazette, abordé un taxi en el hotel Grotto Bay, y apenas estábamos en la puerta de salida del mismo y el taxímetro marcaba 3.60 dólares. Al llegar al periódico, luego de diez minutos de camino, la cantidad era casi de 30 dólares.

El comisionado Horacio Rocha, quien anda también con la Azul y Blanco cubriendo todos sus gastos, el delegado Roberto Ríos, y su servidor, no podíamos creer la velocidad con que marcaba el taxímetro por cada cuadra recorrida.

De regreso al hotel, por la inquietud que nos provocó la flexibilidad del taxímetro preguntamos cuánto valía el pasaje en autobús, y la sorpresa fue casi igual. Cuatro dólares cuesta un boleto que podés usar una sola vez. 62 córdobas por tomar un bus, abordado casi en su totalidad por ancianos que sólo presentaban su carné del Seguro. Eso sí, salen de las terminales en horas inglesas, muy puntuales.

Las calles son muy angostas, apenas para que alcancen los vehículos en sus dos vías, corriendo del lado izquierdo de las carreteras. La cantidad de motos que se ven es más o menos a la relación tres por una, es decir, tres carros una moto. Todos de marcas europeas.

El salario promedio de un bermudenses es de 57 mil dólares anuales, pero ni doblando esa cantidad pueden hacer que una tienda les venda licor los domingos. En los bares si pueden comprar. En definitiva es una isla con mucho turismo, sobre todo de la tercera edad, y que sabe muy bien el valor por la que se debe vender.

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