- Asesora de Bush responderá difíciles preguntas sobre ataques del 11 de septiembre
Jennifer LovenAP
WASHINGTON.- El presidente George W. Bush aceptó el martes hacer algo que durante semanas había dicho que no haría: permitir que la asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, comparezca para declarar públicamente y bajo juramento ante una comisión independiente del Congreso que investiga los atentados del 11 de septiembre.
La Casa Blanca aceptó también que Bush y el vicepresidente Dick Cheney respondan a preguntas —juntos y a puertas cerradas— de la comisión en pleno.
El cambio radical de posición reflejó el temor del gobierno de que el presidente pierda la aprobación del electorado justamente en su punto más fuerte —la guerra contra el terrorismo— si permite que se prolongue la publicitada disputa sobre la comparecencia de Rice.
“He dado orden de brindar este nivel de cooperación porque me parece necesario para obtener un panorama completo de los meses y años que precedieron el asesinato de nuestros conciudadanos el 11 de septiembre del 2001”, dijo Bush.
El presidente de la comisión, el republicano Thomas Kean, elogió la decisión y dijo que la Casa Blanca no debe temer que el testimonio viole los principios de privilegio ejecutivo ni de separación de poderes.
“Reconocemos el hecho de que es un suceso extraordinario”, dijo Kean. “Esto no sienta un precedente”. Añadió que aún no se había determinado una fecha para la comparecencia pública de Rice ni para las declaraciones a puertas cerradas de Bush y Cheney.
Bush basa su campaña reelectoral para noviembre en gran medida en su desempeño como presidente a partir de los atentados del 2001.
Un ex asesor de antiterrorismo de la Casa Blanca ha publicado un libro en el que denuncia que el gobierno de Bush no le dio la prioridad adecuada a la lucha contra el terrorismo. El ex asesor, Richard Clarke, repitió sus críticas en audiencias ante el Congreso.
Rice respondió el domingo a críticas formuladas por Clarke de que el ex presidente Bill Clinton “hizo algo y el presidente Bush no hizo nada” antes de los atentados del 11 de septiembre del 2001 y que ambos “merecían una mala nota”.
IRAK Y LOS NEGOCIOS DE HALLIBURTON CO.
Halliburton Co. ha percibido hasta 6,000 millones de dólares en contratos a raíz de la invasión estadounidense a Irak, pero una serie de presuntas irregularidades en esos convenios militares ha dado también problemas a la antigua empresa del vicepresidente Dick Cheney.
Los auditores del Pentágono han criticado los cálculos, los gastos y las subcontrataciones de Halliburton, y planean comenzar a retenerle pagos por 300 millones de dólares el mes próximo. El Departamento de Justicia investiga denuncias de cobros excesivos y sobornos. Los demócratas han acusado a la compañía de lucrarse con la guerra.