El TLC con EE.UU. y los servicios financieros

José Antonio Poveda [email protected] El actual proceso internacional de globalización económica ha colocado a la problemática del Sistema Financiero en el lugar central de las preocupaciones, en particular porque ante la apertura, es decir, ante el derrumbamiento de fronteras geopolíticas que permite el libre movimiento de capitales, se descubre, paradójicamente, una escasez de los mismos, […]

José Antonio Poveda [email protected]

El actual proceso internacional de globalización económica ha colocado a la problemática del Sistema Financiero en el lugar central de las preocupaciones, en particular porque ante la apertura, es decir, ante el derrumbamiento de fronteras geopolíticas que permite el libre movimiento de capitales, se descubre, paradójicamente, una escasez de los mismos, pero sólo en aquellas amplias zonas del mundo, que son justamente las que presentan urgentes necesidades de recursos para financiar su accidentado y siempre trunco proceso de desarrollo o bien resolver situaciones recesivas y de profunda pobreza; escasez que en buena medida se debe a que la mayor parte de los recursos de capital se concentran en aquellos países que ofrecen mejores condiciones de seguridad y rentabilidad.

Algunos representantes de la iniciativa privada nicaragüense sin embargo, al margen de las presiones, aconsejan prudencia en las negociaciones y una definición del papel que jugaría el sistema financiero nicaragüense y aprovecharse de la experiencia en la innovación en productos y mercados, así como al fortalecimiento de la figura del inversionista nacional y extranjero que ayudaría al incremento de la dinámica económica del país y del ahorro a más largo plazo y más estable.

Los negociadores oficiales, por su parte, admiten la necesidad por llegar a la apertura del sector, pero sin dejar de expresar su inconmovible y firme manejo de los principios de reciprocidad, reconocimiento de asimetrías y necesaria gradualidad, aunque en un tono menos optimista que hace unos meses, ya que Nicaragua no está preparada para hacer frente a los desafíos que plantea el TLC con EE.UU. y algunos aspectos que abarca. Hoy en cambio, se reconocen importantes diferencias de concentración bancaria, menor productividad y márgenes financieros que siempre son reclamados los productores nicaragüenses, ya que la diferencia en la tasa de intereses entre las operaciones activas y pasivas son demasiado abismales.

A pesar de las múltiples y complejas situaciones existe, sin lugar a dudas, un profundo interés de las partes involucradas en:

n Una definición mayor respecto a nuestras actividades financieras nacionales, aprovechándose de la experiencia exterior;

n El establecimiento y desarrollo de instrumentos, figuras y operaciones financieras que operan a nivel internacional, con la seguridad, confianza y criterios aceptados internacionalmente;

n Rehabilitación de los créditos a la producción a todos los sectores involucrados y la seguridad jurídica en el régimen de tenencia de la tierra;

n Profundización de las operaciones en materia bursátil, regulada con la seguridad jurídica necesaria;

n En general, la reforma a la Ley Orgánica del Banco Central, Ley General de Bancos, Ley de Superintendencia de Bancos y dar mayor agilidad al tráfico jurídico internacional de las mercancías con las facilidades aduaneras.

La verdad obliga a reflexionar e invita a plantear algunas consideraciones de carácter general:

1. Resulta indiscutible que, ante la presencia y persistencia de la recesión estadounidense, la apertura financiera nicaragüense tiene que tomar las medidas más urgentes, vía Banco Central a fin de mantener la estabilidad monetaria crediticia bancaria.

2. Dadas las probables condiciones de apertura y desrregularización que Estados Unidos logre en las negociaciones; y las desproporciones o asimetrías del sector financiero nicaragüense, la transnacionalización del Sistema Financiero Nacional no está lejana y, con ella, la suerte de la política monetaria y financiera nacional.

3. Es de mayor prioridad para toda la nación nicaragüense, el poseer la información completa, concreta y adecuada sobre las formas, tiempo y condiciones que se establecieron en las negociaciones del TLC con EE.UU.

4. Por la contundencia de los cambios de política económica con grave detrimento económico y de sacrifico salarial de los estratos medios y pobres del país; y las reformas que los anteceden, habría que reconocer que la actitud de los negociadores nicaragüenses es fundamental, por lo que habría que demandarles un mayor compromiso con los intereses nacionales y con la soberanía económica del Estado que está en juego.

Toca la Asamblea Nacional, al momento de presentarse para su debida ratificación del TLC con EE.UU., hacer las consideraciones necesarias, a fin de tomar en cuenta la opinión de todas las fuerzas nacionales e incorporarlas y ajustarlas a nuestra realidad nacional.

El autor es vicedecano. Facultad de Derecho. UNAN-León. Catedrático de Derecho Internacional.

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