Hermanas se disputan finca en Madriz

La madre de una de las siete herederas vendió toda la finca y dejó sin nada a las restantes Tribunal de Apelaciones favoreció en el 2000 al resto de hermanas y ordenó partición de herencia entre todas, pero hasta el momento el proceso no ha concluido Adolfo Olivas Olivas yMartha Marina González La muerte de […]

  • La madre de una de las siete
    herederas vendió toda la finca y dejó sin nada a las restantes
  • Tribunal de Apelaciones favoreció en el 2000 al resto de hermanas y ordenó partición de herencia entre todas, pero hasta el momento el proceso no ha concluido

Adolfo Olivas Olivas yMartha Marina González

La muerte de su padre Juan José Hoyes Palma ha dejado en un embrollo legal a sus siete hijas, quienes en la vía judicial se disputan una finca en el municipio de Las Sabanas, departamento de Madriz.

Al fallecer don Juan José Hoyes Ruiz el 12 de agosto de 1996, su compañera de vida Olga Marina Alfaro Díaz, sacó la declaratoria de heredera a favor de su hija Olga Marina Hoyes Alfaro, quedando sin herencia seis muchachas del primer matrimonio del finquero.

Al gozar en 1996 de la declaratoria de heredera, la señora Olga Marina Alfaro Díaz vendió la finca de 28 manzanas conocida como San José, al ciudadano Douglas Alberto Sierra.

Sin embargo, las desheredadas resultaron, el 15 de marzo del 2000, favorecidas por una sentencia del Tribunal Regional de Apelaciones, que ordena la partición de la herencia entre las siete hermanas.

CRITICAN RETARDACIÓN DE JUSTICIA

Lilliam Florimar Hoyes Ruiz, una de las beneficiadas con la herencia, criticó al Juez de Distrito de lo Civil de Madriz, Rigoberto Córdoba, por retrasar el proceso judicial, en vista que la persona que compró la finca a Olga Marina Alfaro, es Douglas Alberto Sierra, esposo de la magistrada del Tribunal Regional de Apelaciones, doctora Luz Adilia Cáceres Vílchez.

El abogado de las herederas, Wilberth Flores Lanuza, amenazó con elevar una queja ante la Corte Suprema de Justicia, por el problema de retardación de justicia en perjuicio de sus clientes, alegando presiones de la magistrada Cáceres Vílchez contra el juez Córdoba.

En tanto el juez Córdoba rechazó los señalamientos y aclaró que las herederas tienen todos sus derechos para reclamar sus partes, pero que al abogado Flores Lanuza le hace falta introducir los juicios de petición y partición de herencia para resolverse el conflicto.

“Nosotros no podemos abrir el juicio de petición de herencia, porque el juez Córdoba se niega a archivar el inventario de la finca, y todos saben que si un inventario no está cerrado, no se puede comenzar con el juicio de petición de herencia”, refutó el abogado Flores Lanuza.

MAGISTRADA RECHAZA INJERENCIA

La doctora Luz Adilia Cáceres Vílchez, magistrada del Tribunal Regional de Apelaciones, con sede en la ciudad de Estelí, manifestó que ella nada tiene que ver en el juicio por la disputa de herencia, pues la mayor parte de su tiempo la dedica a su trabajo judicial en Estelí.

“Por el hecho de ser la esposa de Douglas Sierra, a mí no me pueden estar vinculando en este caso, yo vivo trabajando como persona honrada”, señaló Cáceres Vílchez.

El Juez de Distrito de lo Civil de Madriz, Rigoberto Córdoba, confirmó que no ha recibido presiones de la magistrada Cáceres Vílchez y que tales aseveraciones son un irrespeto del abogado Flores Lanuza, ya que la partición de la herencia no se ha realizado porque no existe ningún juicio de ese tipo en su juzgado.

“Para mí no hay ningún problema y el abogado sabe lo que tiene que hacer, pero yo no puedo inventar un juicio de petición de herencia, cuando ni siquiera lo han pedido por la vía correspondiente”, reafirmó Córdoba.

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