- Una gran explosión precedió el incendio y alarmó a la población
Mercedes PeraltaCorresponsal/León
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Explota taller de pólvora
| Una gran explosión precedió el incendio y alarmó a la población |
Mercedes Peralta
Corresponsal/León
La explosión del taller de pólvora El Parientillo, en el reparto Arrocera, al este de la ciudad, sacudió a los leoneses la mañana de ayer, quienes pensaron que se trataba de una erupción del Cerro Negro o un accidente aéreo.
Casi a las 10:00 a.m. del domingo se escuchó un ruido similar a un gigantesco silbido, como un retumbo, y de inmediato una inmensa nube de humo con olor a azufre envolvió algunos barrios y repartos de la zona sureste de la ciudad. De las casas las personas salían asustadas preguntándose unas a otras qué estaba ocurriendo, según dijeron los habitantes del vecindario.
El incendio, producido supuestamente por descuido del dueño del taller, Roberto Mateo Silva Reyes (44), quien se encontraba moliendo pólvora, causó daños por 50 mil córdobas. Afortunadamente las siete personas que se encontraban en el local resultaron ilesas.
Las casas de la familia Lacayo Medrano, de Aura Corea Castro y de Nora Altamirano, vecinas inmediatas al taller, resultaron con daños en sus techos y paredes.
El incendio movilizó a las dos instituciones bomberiles de la ciudad, quienes también contaron con el apoyo de los vecinos del lugar. Poco tiempo después de haber apagado el fuego se produjo un conato de incendio en la casa de la familia Lacayo Medrano, sin mayores consecuencias.
FUE POR RECALENTAMIENTO
Otoniel Jaen Téllez, sargento mayor y oficial operativo de la Dirección General de Bomberos de León, aseguró que el conato se produjo por el recalentamiento en el ambiente, pero doña Violeta Medrano de Lacayo dijo que comenzó en un cocotero del patio de su casa, donde cayó un cohete encendido.
Por su parte, doña Lucrecia Orozco de Silva, esposa del dueño del taller, dijo que en ocho años de trabajar con pólvora es la primera vez que sucede un accidente.
La señora dijo que se encontraba sentada en la acera de su casa, con su nieta de dos años, cuando vio que del interior salía una llama y alcanzó a ver a su esposo que le hacía señales de que corriera.
“Mi marido siempre nos ha dicho que cuando vayan a moler nos retiremos del taller”, explicaba la mujer mientras era atendida por sus vecinas.
Los vecinos del sector, que sufren de periódicos recortes de agua durante varias horas al día, piden a las autoridades de Enacal resolver esa situación, para poder responder ante emergencias como la vivida ayer domingo.
El almacenamiento de agua en barriles en las casas vecinas y en el mismo taller, impidió que el incendio se extendiera y tuviera peores consecuencias.