Economía, gran reto para Bush y Kerry

Votantes señalan la situación económica como el asunto que más les preocupa de cara a las elecciones del 2 de noviembre EFE WASHINGTON.- La economía, y en especial el empleo, se ha convertido en el nuevo campo de batalla donde dirimen sus diferencias los dos grandes rivales en las elecciones de EE.UU., el presidente George […]

  • Votantes señalan la situación
    económica como el asunto que más les preocupa de cara a las elecciones del 2 de noviembre

EFE

WASHINGTON.- La economía, y en especial el empleo, se ha convertido en el nuevo campo de batalla donde dirimen sus diferencias los dos grandes rivales en las elecciones de EE.UU., el presidente George W. Bush y el candidato demócrata John Kerry.

Ambos son conscientes de que, en todas las encuestas, los votantes señalan la situación económica como el asunto que más les preocupa de cara a las elecciones del 2 de noviembre.

Por ese motivo, Bush y Kerry se han movilizado para “vender” sus diferentes propuestas a un electorado dividido en partes casi exactamente iguales entre los dos candidatos.

En su alocución radial de cada sábado, Bush se centró en el aumento de la venta de viviendas, una circunstancia que consideró un síntoma de la mejora de la situación económica.

Según Bush, acusado por los demócratas de haber desarrollado una mala gestión económica, el aumento de las ventas de viviendas se debe a los recortes de impuestos aprobados por su administración.

“La mayor parte de los estadounidenses pueden comprar una casa nueva. Los ingresos están creciendo. El índice de desempleo está cayendo. Los tipos de interés son bajos. Y gracias a los recortes de los impuestos los estadounidenses tienen más dinero que ahorrar, gastar e invertir… ”, aseguró Bush.

El Departamento de Comercio indicó el miércoles que la venta de viviendas nuevas creció en un 5.8 por ciento en febrero, el mayor aumento desde agosto.

El porcentaje de estadounidenses que reside en una vivienda en propiedad es del 68 por ciento, el mayor volumen de la historia.

Bush trata de que el Congreso convierta en permanentes los recortes de impuestos efectuados por su Administración, y que representan un total de 1.7 billones de dólares.

El Gobierno republicano asegura que los recortes fiscales son la receta apropiada para estimular la economía y fomentar la creación de empleo, uno de los grandes problemas que padece el Presidente de cara a su reelección.

Desde su llegada al poder en enero del 2001, se han perdido cerca de 2.2 millones de puestos de trabajo y la reactivación económica que vive el país no acaba de reflejarse en el mercado laboral.

Ello hace que la gestión económica sea el campo en el que Bush, según todas las encuestas, recibe más críticas de sus conciudadanos.

Kerry trata de aprovechar esta circunstancia para cobrar ventaja en unos comicios que prometen ser tan reñidos como los de hace cuatro años.

RECUPERAR PROSPERIDAD

El candidato demócrata presentó su propio plan económico, en el primero de una serie de tres discursos, en el que expuso en detalle sus medidas para recuperar la prosperidad de los años noventa.

En una comparecencia en Detroit —el corazón de la industria automovilística de EE.UU. y una de las ciudades más perjudicadas por la pérdida de puestos de trabajo—, el senador por Massachusetts prometió crear diez millones de empleos en cuatro años.

Además, se comprometió a poner fin a los subsidios fiscales que facilitan que las empresas estadounidenses trasladen su producción al exterior, una práctica que los ciudadanos consideran culpable, en buena medida, de la destrucción de empleos dentro de este país.

w En su respuesta a la alocución radial del presidente, Kerry apuntó que “casi tres millones de estadounidenses han perdido sus empleos desde que Bush juró su cargo y la respuesta del presidente es darse una palmadita en la espalda”.

El candidato demócrata tiene previsto insistir en su mensaje económico en sendas reuniones con trabajadores en las ciudades de Kansas City, en Kansas y San Luis, en Misuri.

Bush se desplazó a Arizona y Nuevo México, dos estados que los especialistas consideran que pueden inclinarse por cualquiera de los dos candidatos.

Ambos estados cuentan con una fuerte población hispana, la primera minoría del país, y entre la que el Presidente espera ganar simpatías.

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