María PeñaEFE
WASHINGTON.- Líderes republicanos del Congreso de EE.UU. buscan posibles contradicciones del ex asesor en terrorismo Richard Clarke, mientras la Casa Blanca intensifica su ofensiva para minimizar el fiasco de relaciones públicas sobre los atentados de 2001.
El líder de la mayoría republicana del Senado, Bill Frist, explicó el viernes en el pleno de la Cámara Alta que sus colegas quieren que se desclasifique el testimonio que dio Clarke en julio de 2002 sobre los ataques terroristas en EE.UU., para determinar si éste mintió bajo juramento.
Para Frist, las posibles contradicciones saldrán a la luz sólo si se compara el testimonio de Clarke ante los comités de inteligencia de ambas cámaras del Congreso en 2002 con el que ofreció esta semana ante la comisión especial que investiga los atentados del 9/11.