- La ausencia de políticas dirigidas hacia una integridad de la cadena productiva ha impedido que el país aumente su capacidad durante 40 años continuos en granos básicos y algunos rubros alimenticios que registran leves aumentos
María Antonia López M.
En cuarenta años el aumento en rendimientos productivos de los principales cultivos y rubros nacionales no han crecido al mismo ritmo que lo demanda la economía nacional, como parte de las actividades que deben acompañar la seguridad alimentaria y el aumento de las exportaciones nacionales en vías del desarrollo.
Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) indican que entre 1997 al 2000 Nicaragua se ubica con los rendimientos productivos más bajos con respecto al resto del istmo, fundamentalmente en granos básicos, comportamiento similar ha mostrado en los últimos cuarenta años, aún cuando se decía que el país era el Granero de Centroamérica.
Las causas expresadas por los especialistas consultados culpan a los gobernantes, políticas incoherentes, falta de seguimiento y constancia para el sector agrícola, asistencia técnica insuficiente, falta de crédito, entre otros.
Aunque durante el actual período presidencial se hace un esfuerzo por modificar esta situación por medio del Plan Libra por Libra (PLL), la cobertura es aún insuficiente.
El problema de la productividad agropecuaria ha sido una constante durante cuatro décadas, y es hasta los dos últimos años (2002-2003), en que se notan algunos aumentos, pero estrictamente ligados a la cobertura del PLL.
Los rubros que han mostrado mejoría en estos 40 años están ligados a la capacidad financiera de los productores, los cual les ha permitido tener acceso a nuevas tecnologías y la tecnificación de su producción como ha sucedido con el arroz, el sorgo, el azúcar y la industria avícola.
Pero los más sensibles como el maíz, durante el año 2000, mientras Nicaragua registró 0.71 toneladas por hectárea, Belice alcanzó 4.26, Guatemala 1.68, El Salvador 2.21, Honduras 1.05 y Costa Rica 1.88, según datos recopilados por la FAO.
Un caso similar sucede con el frijol donde se reporta 0.25 toneladas por hectárea en Nicaragua, 1.47 en Belice, 0.65 Guatemala, 0.86 El Salvador, 0.94 Honduras, 0.52 Costa Rica.
LOS GOBERNANTES Y LOS CULTIVOS
Esos desajustes son atribuidos, inicialmente, a las decisiones e intereses de los gobernantes . Miguel Bolaños, especialista de la Unión Nicaragüense de Cafetaleros (Unicafé) recordó que durante la dictadura somocista, hubo especial atención a ese rubro porque Anastasio Somoza tenía intereses económicos.
Esta versión es reforzada por Sinforiano Cáceres, presidente de la Federación Nacional de Cooperativas Agropecuarias (Fenacoop), quien indicó que en los últimos 40 años además del café, los cultivos han tenido una variación mínima.
Por ejemplo, el maíz solamente ha crecido desde los años 1960 al 2000 en cinco quintales por manzana, mientras el frijol rojo sólo ha tenido un incremento de tres a cuatro quintales durante ese período.
“Eso es causado por un problema de capacidad de mano de obra, rezago en investigación para el mejoramiento de semillas, no hay transferencia”, agregó Cáceres.
Según el presidente de las cooperativas, se hacen algunos esfuerzos por mejorar semillas “pero viene el nuevo gobierno y lo descontinúa, ésta ha sido la historia de los gobiernos nacionales, y entonces un país que logra aumentar su productividad en un 20 a 30 por ciento durante 40 años no es viable, y la culpa es de todos los actores porque no hay una política coherente”.
“El Estado no tiene una política coherente, independientemente de quien haya gobernado, en tiempos de Somoza surgieron el Incei e Invierno, con los sandinistas crearon a Enabas, el Midinra y el Inra, con doña Violeta Barrios se creó el Ministerio Agropecuario, con Arnoldo Alemán se le agregó la parte forestal, desapareció el Inra y se convirtió en Mag-For y también nació el Instituto de Desarrollo Rural, luego llega Enrique Bolaños y se hacen más reformas”, señaló.
“La agricultura ha sido tratada con menos seriedad que otras actividades, por ejemplo, el programa de recaudación fiscal no ha sido modificado por los gobiernos, han sido coherentes y la entidad rectora se ha fortalecido, pero la agricultura tiene instituciones fragmentadas con una legislación ambigua, por eso es que no funciona la agricultura, porque no hay sistematicidad”, insistió Cáceres.
Dijo que los gobiernos elaboraron cada quien su estrategia: el Área Propiedad del Pueblo (APP) de los sandinistas, el empuje a la agroexportación con doña Violeta Barrios, Por las sendas de la Nicaragua rural, creado por Mario De Franco cuando era ministro del Mag-For con Arnoldo Alemán, y Plan Nacional de Desarrollo Rural Productivo, ahora que está presidido por José Augusto Navarro y ninguno ha sido hecho de consenso, agregó.
“Me da la impresión de que cada uno hace un ejercicio académico y el que realmente ha avanzado en rendimientos es el mismo productor con su propio conocimiento y por eso el incremento es muy pequeño”, detalló Cáceres.
TECNIFICACIÓN HIZO CRECER AL SORGO
Los análisis muestran al sorgo como uno de los pocos rubros con mejoría en los rendimientos en estos 40 años, esto gracias a la tecnificación industrial y la inversión que los productores han hecho, y tras una serie de acuerdos con los avicultores y el gobierno, éste se ha convertido en el principal alimento para las aves.
Manuel Álvarez, presidente de la Asociación Nicaragüense de Productores de Sorgo (Anprosor) explicó que el aumento en el rendimiento de este cultivo ha sido paulatino.
El productor de sorgo ha mejorado sus niveles de tecnología, usando semillas certificadas o mejoradas así como control de plagas, de malezas y enfermedades.
“El productor de sorgo está utilizando todos los recursos técnicos y eso pasa por la siembra convencional, la siembra directa, laboreo, cosechas mecanizadas, grano beneficiado, ha adquirido maquinaria nueva, contratando técnicos para el manejo de las áreas, identificando mejor el híbrido de acuerdo a los suelos que posee, aunque generalmente se siembra en suelos marginales, pero con la técnica empleada los rendimientos son mayores”, explicó Francisco Vargas, secretario ejecutivo de Anprosor.
Desde hace unos tres años es que se ha ido cambiando la actitud del productor, mediante capacitaciones. “Hemos sabido discriminar las semillas de baja calidad y presionar a quienes nos la traen para que introduzcan una mejor”, agregó Vargas.
Actualmente la calidad del sorgo es la mejor y Nicaragua a nivel de la región centroamericana es el primer productor.
Según las variedades, el sorgo millón es sembrado en laderas, para evitar la degradación del suelo, y de éste se derivaron las variedades pinolero y tortillero. Pero también se siembran los rojos, café, cobrizos y blancos en híbridos.
El sorgo rojo industrial es para alimentos avícolas y concentrados y ya se han iniciado algunas exportaciones hacia El Salvador, con expectativas de ampliarse a Costa Rica.
En tanto, el otro aporte que ha dado el sorgo al país, es el ahorro de divisas por las importaciones de maíz amarillo que hace la industria avícola.
Consideró Vargas que el país tiene muchas ventajas comparativas con respecto al resto de países de Centroamérica.
EL CAFÉ, UN CULTIVO POLÍTICO
En el caso del café, “el marcado interés económico de Anastasio Somoza sobre el crecimiento de la caficultura en el país, con un panorama de ventas al exterior muy atractivo, fue lo que dio lugar para que se incrementaran las áreas de siembra y se realizaran fuertes inversiones tecnológicas con la introducción de la variedad caturra bajo el sistema agroforestal, dejando excelentes resultados”, explicó Miguel Bolaños de Unicafé.
Indicó que con la llegada de Daniel Ortega al poder (revolución y gobierno sandinista), se cae la producción en la segunda mitad de la década de los ochenta, a causa de la guerra y el bloqueo económico de Estados Unidos. La ventaja para el país fueron los buenos precios internacionales por esa época.
Al asumir doña Violeta Barrios de Chamorro, nace una nueva oportunidad con la renovación de los cafetales bajo un programa de financiamiento que quedó truncado a la mitad del camino y obligó al endeudamiento de los productores.
No obstante, productivamente se observan los beneficios de esa renovación durante el período de gobierno de Arnoldo Alemán, al grado tal que es durante estos años que el café expresa su mayor producción nacional, no obstante, la desatención técnica y financiera a los cafetales decae.
Es por eso que durante la actual administración de Enrique Bolaños, el café pasa por dos etapas muy difíciles: baja de precios internacionales, aumento de la deuda cafetalera, baja asistencia técnica y descenso productivo.
“El cultivo de café es político porque lo que hace un gobierno no lo disfruta, sino que los beneficios los recibe el siguiente debido a la ciclicidad productiva del cultivo, de tal manera que los esfuerzos hechos por Somoza se reflejaron durante el gobierno de Daniel Ortega, y así sucesivamente y entonces si este señor (Enrique Bolaños) no hace nada, el que sigue va a pagar las consecuencias”, explicó Bolaños.
Añadió que una de las alternativas que tienen los productores para elevar los rendimientos productivos de sus cosechas, es que hayan mejoras en infraestructura y un sistema de acopio regulado para lograr una recuperación de precios al productor, para que tengan financiamiento y aprovechen sus plantaciones.
EL ARROZ ENTRA EN CRISIS
El otro cultivo que ha tenido un buen repunte, es el arroz, superando sus niveles productivos, tanto en áreas y rendimientos, porque los productores dedicados a la actividad bajo el mecanismo de riego, han aprendido a combatir las malezas, enfermedades, mejor aplicación de fertilizantes entre otros, explicó Danilo Cortés, secretario ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de Arroceros (ANAR).
No obstante, este sector productivo enfrenta problemas serios, ya que los costos de producción se han elevado en un 30 por ciento.
Mientras la actividad de secano, solamente se extiende en áreas no en rendimientos, ya que generalmente es utilizado como un cultivo de “relleno” que depende del vaivén de los precios en el mercado local, además sus costos de producción son más bajos.
“Para que seamos rentables tenemos que elevar la producción y la productividad para ser más competitivos, además tenemos que hacer una revisión de precios, porque si bien tenemos una excelente alianza con el Gobierno, el productor ya no aguanta más”, sostuvo Cortés.
Dijo que de continuar esta situación de altos costos contra la estandarización de los precios durante un período tan largo, podría generar un retroceso en lo que el cultivo ha avanzado, tanto en áreas como en rendimientos.
Actualmente el arroz, aún no suple la demanda nacional. Para llegar a ese nivel se deberían sembrar unas 33 mil manzanas más, pero eso implica hacer inversiones muy altas, para la instalación de las fincas e infraestructura de acceso.
IMPACTO DEL PLAN GUBERNAMENTAL
Luis Mejía, coordinador de estrategias territoriales del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For) explicó que el Programa Libra por Libra (PLL) se ha preocupado por tratar de mejorar la producción en base al rendimiento y no en áreas de siembra.
Según el funcionario, Nicaragua está produciendo un excedente a partir del PLL, citó como ejemplo que en maíz se están recogiendo 11 a 12 millones de quintales y se están consumiendo unos siete u ocho. Mientras en frijol son 4.5 millones producidos y el consumo es de dos millones de quintales a nivel nacional.
Esto en algunos momentos ha provocado problemas por la estrepitosa caída de los precios internos y las pocas posibilidades de exportación, aspectos que han venido superándose.
“Lo que trata el Programa Libra por Libra es que el productor haga rotación de la semilla con mayor frecuencia y no usen la misma varias veces, para que tenga mayores rendimientos, sembradas en laderas y valles, aunque en ciertos casos les orientamos qué tipo de cultivos deben tener según las condiciones de suelo para que tenga opción de modificar su cultura productiva”, agregó Mejía.
A juicio de Sinforiano Cáceres, presidente de la Federación Nacional de Cooperativas Agropecuarias (Fenacoop), el programa es bueno, pero muy sectorial, porque no han terminado de vincular todas sus acciones en investigación, innovación tecnológica, transferencia y comercialización, si eso se hiciera daría resultados altamente positivos.
Mientras, Danilo Cortés, de la Asociación Nicaragüense de Arroceros (ANAR), dijo que la entrega de semilla de arroz por medio de este plan no está siendo bien aprovechado, ya que si no hay un componente tecnológico para que sepan el manejo adecuado de la nueva variedad no habrán resultados esperados.
“Ahorita creo que está a nivel de subsistencia y no van a sustituir las importaciones de arroz en el corto plazo, ya que a veces se producen a nivel de pequeños productores dos sacos por manzana, la única manera es con inversiones grandes”, estimó Cortés.
IMPACTO DE LA LIBRA POR LIBRA
80 por ciento representa la producción de ajonjolí con el PLL.
53 por ciento en sorgo es el impacto en el total de la producción nacional.
17 por ciento representa en la producción nacional de maíz.
11 por ciento es el aporte en arroz.
8 por ciento es la cobertura en frijol.