No tiene que matarse de hambre sino elegir bien lo que come.
Los expertos aconsejan reducir la ingestión total de grasas al 10 por ciento de calorías, manteniendo el nivel de las grasas saturadas, los denominados “ácidos transgrasos” y el colesterol, tan bajos como sea posible. También es saludable consumir al menos 10 gramos de fibra soluble por día.
Concentrarse en seguir una alimentación rica en vegetales, frutas, cereales y legumbres, que tienen un contenido bajo en grasas y alto en fibras, también resulta muy positivo para mantener el colesterol “a raya”, según los nutricionistas.
Otra recomendación para combatir la perjudicial acumulación de grasa arterial consiste en limitar las comidas de origen animal, que son las que tienen más cantidad de grasas saturadas y también la principal fuente alimenticia de colesterol.
Para ello, basta con ingerir diariamente sólo productos no grasos y huevos blancos, además de restringir el consumo de carne a una ración de ave magra o de pescado, tres veces a la semana.
Los especialistas también señalan que es preferible efectuar tres “minicomidas” y tres “tentempiés”, en lugar de tres comidas importantes a lo largo de cada jornada.