Mafia tras puertos nicas

Colombiano se presentó ante el presidente de la Empresa Nacional de Puertos, como enviado por la Embajada de Estados Unidos Todos sus documentos eran falsos y pretendía trabajar como Jefe Adjunto de Seguridad Portuaria Jorge Loáisiga Mayorga Roman, Times, serif»> Mafia tras puertos nicas Colombiano se presentó ante el presidente de la Empresa Nacional de […]

  • Colombiano se presentó ante el
    presidente de la Empresa Nacional de Puertos, como enviado por la Embajada de Estados Unidos
  • Todos sus documentos eran falsos y pretendía trabajar como Jefe Adjunto de Seguridad Portuaria

Jorge Loáisiga Mayorga

Roman, Times, serif»>
Mafia tras puertos nicas



Colombiano se presentó ante el
presidente de la Empresa Nacional de Puertos, como enviado por la Embajada de Estados Unidos

Todos sus documentos eran falsos y pretendía trabajar como Jefe Adjunto de Seguridad Portuaria

Jorge Loáisiga Mayorga




Una presunta organización criminal habría intentado tomar el control de la seguridad portuaria de los puertos nicaragüenses, al tratar de ubicar como “Jefe Adjunto de Seguridad Portuaria”, a un colombiano, que presentó documentos falsificados de la Embajada de Estados Unidos, para ser contratado en la Empresa Portuaria Nacional (EPN) en tal cargo.

La operación fue frustrada por la Policía Nacional, tras recibir una denuncia del presidente ejecutivo de la EPN, Roberto Zelaya, quien se reunión en tres ocasiones con esta persona.

El colombiano, cuyo verdadero nombre es Joseph Mina Caicedo, portaba una cédula nicaragüense extendida por el Consejo Supremo Electoral de Rivas, bajo el nombre de Manuel Víctor Bello.

Al momento de su captura dijo ser un agente encubierto de la Central de Inteligencia Americana (CIA) y que estaba en una operación contra el crimen organizado. Sin embargo, agentes de la seguridad diplomática de la Embajada de Estados Unidos que acompañaban a los policías, desmintieron la versión del colombiano.

Las autoridades nicaragüenses en conjunto con organismos de inteligencia de varios países de la región y de Estados Unidos están desarrollando una profunda investigación sobre este personaje y sus nexos con agentes del crimen organizado, principalmente los vinculados al narcotráfico y al tráfico ilegal de armas.

El comisionado Julio González, Jefe de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía Nacional, confirmó a LA PRENSA la captura del colombiano. “Lo hemos remitido a los Juzgados de Managua”, dijo brevemente y agregó: “La ofendida es la Embajada de Estados Unidos”.

La Embajada de Estados Unidos declinó comentar sobre el caso.

Según Zelaya Blanco, esta historia empezó a comienzos de febrero pasado, cuando en su casa fue recibida una llamada telefónica en supuesto nombre de miembros de la Embajada de Estados Unidos.

Del otro lado del auricular se escuchó una voz masculina que le dijo a Zelaya: “Le hablamos de la Embajada de Estados Unidos, con un encargo muy especial de la señora embajadora Barbara Moore”.

¿En qué consiste el encargo?, preguntó Zelaya.

“Sencillo, que si puede recibir el día de mañana al señor Manuel Víctor Bello, quien tiene unas ideas muy buenas para ayudarles en la seguridad portuaria”, le respondió la voz, y aunque la forma de contactarlo le pareció rara, aceptó recibir en su oficina a Víctor Bello, para saber de qué se trataba aquello.

EL PRIMER ENCUENTRO

Dos días después, Bello llegó a las oficinas de Zelaya en la EPN, ubicadas de la Embajada de Alemania una cuadra abajo. Se trataba de un hombre de raza negra, esbelto, cuerpo atlético, de cinco pies y siete pulgadas de estatura y con un gusto poco agradable para vestir.

Al presentarse ante Zelaya, le dijo: “Yo soy Víctor Bello y vengo de la Embajada de los Estados Unidos. Yo he sido seleccionado por la Embajada Americana y específicamente por los Servicios de Inteligencia, para brindarles toda la ayuda que ustedes necesiten”.

SEGUNDO ENCUENTRO, PRIMERA SOSPECHA

Pero, según la versión de Zelaya, el hombre le habló con mucha propiedad sobre asuntos de seguridad de puertos con vistas a la certificación que hará próximamente la Organización Marítima Internacional (OMI) a los puertos nicaragüenses, y por ello acordaron un nuevo encuentro en el mismo lugar. En ese segundo encuentro, el colombiano le llevó a Zelaya otro documento.

Esta vez se trataba de una carta membreteada de la EPN con una serie de informaciones de supuestos informes de Zelaya al presidente Enrique Bolaños, donde el primero le expresaba su supuesta preocupación porque se iba a tener dificultades con la certificación de los puertos. Otros dos detalles aparecieron en la carta: la papelería en la que estaba escrita fue descontinuada hace algunos meses y la firma de Zelaya había sido copiada a través de una computadora.

Al percatarse de eso, Zelaya se lo hizo ver al colombiano, pero con mucha habilidad éste le respondió que “había una conspiración para evitar la certificación de los puertos nicaragüenses”.

El colombiano se fue, no sin antes acordar un tercer encuentro con el presidente ejecutivo de la EPN.

En ese tercer encuentro el colombiano llevó consigo una carta credencial que estaba escrita en papel membretado de la Embajada de Estados Unidos en Managua, en la que se hacía una serie de consideraciones sobre la seguridad portuaria y se manifestaba que por los puertos de Nicaragua salía droga hacia Estados Unidos y que también había tráfico ilegal de indocumentados.

Sin embargo, tenía un detalle que llamó la atención a Zelaya: la firma de la embajadora era un facsímil, una copia, había sido falsificada. Pese a todo, Zelaya acordó un cuarto encuentro con el colombiano, pero puso en alerta a las autoridades policiales y agentes de la Embajada de Estados Unidos, sobre las intenciones del supuesto agente de la CIA que pretendía ser Jefe de Seguridad Portuaria de Nicaragua.

En el cuarto encuentro el colombiano fue capturado por la Policía Nacional tras salir de la reunión con Zelaya; agentes encubiertos de la Policía y agentes de la seguridad diplomática de la Embajada de Estados Unidos habían estado en la oficina de Zelaya, mientras éste hablaba con el colombiano, y escuchaban la versión de que él era de la CIA.

PROCESADO COMO INMIGRANTE ILEGAL

El colombiano Joseph Mina Caicedo, alias Manuel Víctor Bello, está siendo procesado en el Juzgado Séptimo Local del Crimen de Managua, por el presunto delito de inmigrante ilegal, según se confirmó en la Oficina de Distribución de causas de los Juzgados capitalinos.

Paralelo a este juicio, las autoridades policiales están clasificando con sus homologas de la región y con la Policía Internacional (Interpol), la información relacionada a este personaje y sus contactos con los agentes del crimen organizado en países como Colombia, Guatemala y México, entre otros.

Hasta el momento las autoridades policiales no han presentado ninguna acusación sobre el caso de la falsificación de documentos de la Embajada de Estados Unidos.

NO ACTUABA SOLO

“Se presume que se trata de una organización criminal que ha intentado tomar el control de la seguridad portuaria nicaragüense. Este hombre ingresó ilegalmente al país, usaba una cédula de identidad nicaragüense bajo un falso nombre, tenía un récord de policía falso y se piensa que no actuaba solo”, expresó Roberto Zelaya Blanco, presidente de la Empresa Portuaria Nacional (EPN).

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