- Cayó dentro de un pozo cuando estaba sacando agua
Luis Alemán Saballos
Un milagro, eso fue lo que le salvó la vida del niño Héctor Espinoza López, de cinco años, quien accidentalmente cayó dentro de un pozo a las 4:30 p. m. del pasado martes en su casa de habitación, ubicada sobre el kilómetro 40 de la Carretera Norte, en la comarca Quebrada Honda, de la Iglesia Católica, una cuadra abajo y dos cuadras hacia el norte.
Según información de los vecinos, el niño se encontraba sacando agua cuando se precipitó dentro del pozo de aproximadamente unas 20 varas de profundidad.
“Nosotros escuchamos los gritos desesperados del padre del niño, entonces salimos a ver qué podíamos hacer”, declaró la señora Ana Isabel Loáisiga Rojas, que vive en la casa vecina.
Según Loáisiga, su sobrino llamado Erick José Aburto, se ató mecates a la cintura y se metió dentro del hoyo logrando agarrar al pequeño que desesperado en la profundidad del pozo, chapaleaba para evitar ahogarse.
“Lo sacamos con una herida en la frente, raspones en el cuerpo y con su pierna quebrada”, relató Loáisiga Rojas, quien cuidaba al pequeño en sala de ortopedia del Hospital Fernando Vélez Paiz, mientras la mamá del niño buscaba ayuda para enfrentar los gastos médicos.
El doctor Julio Flores, director del Hospital Fernando Vélez Paiz, relató que el niño fue ingresado al hospital a las 6:30 p.m. del pasado martes e inmediatamente enviado a neurocirugía del Lenín Fonseca para determinar si tenía trauma craneal, “afortunadamente fue descartado el trauma”, afirmó Flores quien explicó que le detectaron fractura del tercio proximal de tibia y peroné derecho.
“Aparentemente el niño está estable, consciente y lúcido, con una herida en la frente la cual fue suturada”, detalló el médico quien señaló que lo dejarán unas 72 horas para evaluar sus funciones neurológicas.