Don Santiago Vanegas González, más allá de su perfil campechano, semblante apacible y conversador elocuente, es un libro abierto sobre hechos importantes acaecidos durante todo el siglo XX, en el municipio de Pueblo Nuevo y sus alrededores.

Ciudadano del siglo en Pueblo Nuevo

A sus 100 años, José Santiago Vanegas González “El Pelón” cuenta con una descendencia de 225 personas, entre hijos, nietos, bisnietos y tataranietos. “A mí las mujeres y los puros me hacen agua la boca”, sostiene. Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSAL/ESTELÍ Don José Santiago Vanegas González merece un sitio privilegiado en la historia del municipio de Pueblo […]

  • A sus 100 años, José Santiago Vanegas González “El Pelón” cuenta con una descendencia de 225 personas, entre hijos, nietos, bisnietos y tataranietos. “A mí las mujeres y los puros me hacen agua la boca”, sostiene.

Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSAL/ESTELÍ

Don José Santiago Vanegas González merece un sitio privilegiado en la historia del municipio de Pueblo Nuevo, gracias a su talento de comerciante y de ciudadano notable, honrado y trabajador. A los 100 años continúa con el mismo ánimo de alegría contagiante, que le ha caracterizado toda su vida.

Mañana viernes, Vanegas González arriba a sus 100 años. “Nací a las 5:00 a.m. de 1904, las primeras letras me las enseñó Margarita Castellón, maestra de ricos y pobres, fui contrabandista de tabaco, destazador de reses, jugador, bebedor, fumador, colaborador del general sandinista, Miguel Ángel Ortez y el bocado más sabroso que probé es la mujer”, así resume su centenario don José Santiago.

En Pueblo Nuevo es conocido como “El Pelón” y junto a su esposa María Cruz Peralta, sobrina de los coroneles Concepción y Julio Peralta, procreó a Juan, Santos, Heberto, Marcial, Olivia y Donaldo, quienes sirvieron para la reproducción de una gran familia, integrada por unos 225 descendientes.

LO QUE LE VALIÓ EL MOTE DE “EL PELÓN”

Bajo el dominio de sus padres Cipriano Vanegas, de origen hondureño y de Bonifacia González Rocha, residente en Pueblo Nuevo, José Santiago marchó a los 14 años a Honduras en busca de fortuna. Recuerda que en su niñez y adolescencia su madre le sacaba frecuentemente los piojos.

Sin embargo, al encontrarse sin protección en territorio hondureño y con una fuerte picazón en el cráneo, producto del ataque de los piojos, se vio obligado a rasurarse el pelo. “Me mandé a pelonear para evitar los piojos, entonces me pusieron ‘El Pelón’ y así me quedé por el resto de mi vida”, relata.

En 1978 quedó viudo y apenas hace 15 días dejó de “melenquear”. “A mí las mujeres y los puros me hacen agua la boca”, asegura.

ANDANZAS

Desde muy joven, don José Santiago Vanegas se convirtió en uno de los primeros contrabandistas de tabaco, procedente de Honduras, cuya comercialización estaba prohibida por las fuerzas de ocupación yanquis. En vista que era correo del general sandinista Miguel Ángel Ortez, cuando encontró una tropa norteamericana se tragó una identificación otorgada por el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional. “Fíjese que después hasta escupía azul por la tinta del papel”, comenta.

También fue un poco esquivo con el progreso del poblado, afirmando que al llegar la energía eléctrica no la quiso instalar en su casa, y para evitar críticas de la gente hizo un trueque con Arturo Irías, dueño del alumbrado. “Arturo me instaló la luz y yo le di un tasajo de carne, porque yo todo el tiempo he sido destazador, y así tuve el servicio eléctrico”, asegura.

LA LLEGADA DEL “DIABLO”

Uno de los acontecimientos que recuerda con suspenso don José Santiago Vanegas González, fue la llegada del primer vehículo a Pueblo Nuevo, aparentemente conducido por un ciudadano de nombre Cipriano Vílchez, quien provocó un escándalo sin precedente en la localidad, situada a unos 50 kilómetros al norte de Estelí.

Señala que la gente humilde relacionó al jeep color negro con el demonio y el juicio final, por el ruido que hacía al transitar las tres calles del pintoresco poblado. “La gente se escapó de hacer loca al ver aquel ‘chunche’ desplazándose”, dice.

“Hubo viejitas que sacaban mostaza bendita en canastos y gritaban: el diablo, el diablo, esto es el juicio final, tenemos que arrepentirnos… miren esa carreta que tiene ojos y camina sin bueyes”, narra don José Santiago.

LO QUE MÁS DESEARÍA SI VOLVIERA A NACER

“Si volviera a nacer me gustaría tener a mi lado a dos o tres mujeres. Con el perdón de ustedes, en el mundo no hay algo más sabroso, no existe un bocado igual como la mujer, y si hay, entonces dígamelo para saber qué es”, sostiene don José Santiago Vanegas en su primer centenario de nacimiento.

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