José Ariel Contreras tiene mucho talento para brillar con los Yanquis de Nueva York.

Contreras tras control

Espera convencer con los Yanquis Ricardo ZúñigaAP TAMPA, FLORIDA.- José Contreras se prepara, hace su lanzamiento, y la bola sale disparada como un proyectil hasta el guante del receptor. “Buena”, le comenta el catcher. La imponente figura del pitcher cubano se acomoda en la lomita de práctica y repite el envío. Otra bala. Si tan […]

  • Espera convencer con los Yanquis

Ricardo ZúñigaAP

TAMPA, FLORIDA.- José Contreras se prepara, hace su lanzamiento, y la bola sale disparada como un proyectil hasta el guante del receptor.

“Buena”, le comenta el catcher.

La imponente figura del pitcher cubano se acomoda en la lomita de práctica y repite el envío. Otra bala.

Si tan solo fuera así de consistente en los juegos reales, los Yanquis de Nueva York podrían dormir más tranquilos.

Contreras, considerado por mucho tiempo el mejor pitcher amateur del mundo, tiene quizás el repertorio más completo y la recta más veloz de la rotación abridora Yanqui.

El problema con el musculoso lanzador –de 1.93 metros de estatura– no es su arsenal, sino la falta de control que lo lleva de ponchar fácilmente a un bateador, a caminar al próximo o servir un fácil hit.

Es precisamente ese aspecto que el equipo trabaja arduamente esta pretemporada con el que se perfila como cuarto o quinto abridor del cuerpo monticular.

“La parte de la concentración es algo que seguimos tratando de que trabaje, porque su repertorio es impresionante”, comentó el coach de lanzadores Mel Stottlemyre, quien supervisa las prácticas de Contreras en el campo de entrenamiento de Nueva York.

“Ha progresado mucho más de lo que era el año pasado, creo que se siente más cómodo”, indicó.

La temporada pasada, Contreras mostró destellos de la brillantez que llevó a los Yanquis a contratarlo por cuatro años y 32 millones de dólares sin tener un solo inning de experiencia en Grandes Ligas.

Sin embargo, una buena salida usualmente era seguida por otra mala, e incluso un buen turno era seguido por otro no tan bueno.

“El año pasado los malos resultados al principio de la temporada fueron debido al control”, reconoció Contreras. “Estaba pitcheando detrás de los bateadores, pitcheando la zona alta, y los bateadores aquí no perdonan los lanzamientos así”.

Recordó que en la liga cubana podía darse el lujo de lanzar alrededor de la zona de strike y dejar rectas altas que los bateadores no podían alcanzar.

LAS RAZONES

El jugador dio varias razones para su falta de concentración en el montículo: el período de ajuste a una nueva vida en Estados Unidos, una lesión en el hombro, problemas de mecánica en sus envíos, y enfrentar una competencia más fuerte que en la liga cubana y el béisbol amateur.

Y quizás el motivo más importante para que su mente estuviera en otro lugar y no siempre en el juego: la ausencia de su familia, cuya salida de Cuba fue detenida por el gobierno y tendrá que esperar al menos tres años más para conseguir visas.

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