Testimonio

Inés Sillán El jueves 11 de marzo fue un día triste. Quiero compartir este dolor inmenso que nos invade a los españoles, sobre todo a los madrileños. El 11 de marzo de 2004 ( hay que “joderse” con los días 11) ha marcado la vida de esta ciudad cosmopolita que vio rota su monotonía con […]

Inés Sillán

El jueves 11 de marzo fue un día triste.

Quiero compartir este dolor inmenso que nos invade a los españoles, sobre todo a los madrileños. El 11 de marzo de 2004 ( hay que “joderse” con los días 11) ha marcado la vida de esta ciudad cosmopolita que vio rota su monotonía con las radios y televisiones exaltadas dando la noticia de estos terribles atentados que la han sacudido.

Han muerto casi 200 personas: gente de a pie, trabajadores/as, estudiantes, niños, abuelos/as, inmigrantes, todos víctimas de la intolerancia que producen las “putas” banderas en este mundo que ya es multicultural.

Ahora estamos de luto, asombrados de que hoy la noticia no es un atentado en Irak, Israel, Palestina, hoy desgraciadamente es Madrid noticia. Si algo positivo me queda es sentirme orgullosa de la solidaridad que han demostrado los madrileños y el resto del país, saliendo a las calles espontáneamente, acudiendo en masa a donar sangre tras la demanda de ésta por parte de los hospitales, y las personas yendo a ayudar al lugar de los atentados para sacar a la gente atrapada en los amasijos de hierro o simplemente consolar a las víctimas.

Es lo único humano que se ha producido, todo un pueblos unido ante semejante tragedia, masacre… Y también recordar la solidaridad internacional recibida de todo el mundo.

Gracias.

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