Ricardo ZúñigaAP
FLORIDA.- Las pruebas para detectar el uso de esteroides y la posibilidad de disputar un mundial de beisbol son dos de los temas que más interesan actualmente a los jugadores de grandes ligas, dijo uno de los líderes de la Asociación de Peloteros.
Tony Bernazard, representante del sindicato en América Latina, indicó que las pruebas de dopaje comenzaron a realizarse la semana pasada y se efectuarán al azar hasta septiembre.
“Ese es un tema que nos preocupa y nos interesa a todos”, comentó el puertorriqueño luego de reunirse aquí con los jugadores de los Dodgers de Los Ángeles.
Bernazard no quiso entrar en detalles de las preocupaciones de los peloteros, citando la confidencialidad de las reuniones de la unión con sus miembros.
Una de las cláusulas del convenio colectivo de trabajo vigente, firmado en el 2002, dispuso que en el 2003 se realizasen por primera vez análisis anónimos.
Entre el 5 y 7 por ciento de los controles revelaron presencia de esteroides, lo que hizo que se dispusiesen castigos este año para análisis que den positivo.
Sin embargo, las sospechas de que muchos peloteros usan esteroides, le valió un tirón de orejas a grandes ligas en el Congreso, donde el senador John McCain advirtió que si no se implanta un programa de controles más estricto, los legisladores intervendrán.
En tanto, Bernazard dijo que otro tema que interesa a los jugadores es la posibilidad de que grandes ligas organice un mundial de beisbol, una idea que viene circulando desde hace años.
Sostuvo que el deseo de grandes ligas sería organizar el torneo tan pronto como el próximo año, pero indicó que todavía faltan varios obstáculos que superar.
“Es un proyecto muy importante, muy grande. Hay muchas cosas y detalles que arreglar”, indicó.
Dijo que el campeonato sería organizado por las grandes ligas y la Asociación de Peloteros, pero aún no saben si se celebraría con la aprobación del Comité Olímpico Internacional (COI) y la Federación Internacional de Beisbol.
De hacerse en coordinación con esos organismos, los peloteros tendrían que someterse a pruebas de dopaje, aprobadas por el COI, cuyos controles son muchos más estrictos que los de grandes ligas.