Saúl Matamoros Solís
Ayer jueves 11 de marzo, en horas de la mañana, Madrid fue sorprendida por múltiples ataques terroristas en trenes que se dirigían de pueblos cercanos a la capital. En el cobarde atentado, en diferentes líneas del tren, ha dejado casi 200 víctimas fatales y más de 1,000 heridos.
El cobarde acto terrorista se ha ensañado con gente inocente: trabajadores, estudiantes, niños. El horario que decidieron no podía ser peor. Las detonaciones fueron entre 7:30 y 8:00 a.m., cuando la mayoría de población llega a la capital, a sus centros de trabajo y de estudio. Las imágenes de dolor son indescriptibles y la acción terrorista incomprensible. ¿Cómo entender este tipo de acciones?
Este evento, adjudicado a la banda terrorista ETA, representa el atentado terrorista más brutal de la historia española y europea en los últimos años. Hoy España se encuentra de luto, con dolor, con indignación y con un grito de dolor y furia: no al terrorismo.
Me sumo a ese grito de dolor y furia, me solidarizo con los familiares de las víctimas y con el pueblo español.