El presidente Enrique Bolaños conversa con el inversionista Woong Ki Kim, ayer durante el acto de colocación de la primera piedra de la zona franca Senika S.A. de capital coreano, ubicada en el municipio de Tipitapa.

Maquila con empuje

La actividad productiva de las zonas francas hoy concentrada principalmente en el vestuario, intenta dar un salto buscando la diversificación de la misma: una empresa que se dedica a elaborar tarjetas electrónicas se inaugura oficialmente mañana, y en la incubadora de proyectos sobresale una que planea cosechar tomates híbridos Mario José Moncada Ver infográficoHan pasado […]

  • La actividad productiva de las zonas francas hoy concentrada principalmente en el vestuario, intenta dar un salto buscando la diversificación de la misma: una empresa que se dedica a
    elaborar tarjetas electrónicas se inaugura oficialmente mañana, y en la incubadora
    de proyectos sobresale una que planea cosechar tomates híbridos

Mario José Moncada

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Han pasado casi 15 años desde la reactivación de la actividad industrial de las zonas francas en Nicaragua, cuando las primeras empresas dedicadas principalmente a la confección de ropa y de capital taiwanés decidieron invertir aprovechando un decreto que en noviembre de 1991 publicó la entonces Presidenta de la República, Violeta Barrios de Chamorro, que les brindada facilidades de inversión.

Hoy, aunque la producción textil-vestuario continúa acaparando el 75 por ciento de la producción de las 70 empresas que existen bajo el régimen de zonas francas, el sector ha iniciado una diversificación de lo que produce con inversiones de todos los rincones del planeta: desde Corea del Sur, saltando a Estados Unidos e Italia, y pronto se agregará Israel.

Se comenzó con la fabricación de puros, adornos navideños, más recientemente arneses para vehículos, y mañana jueves se inaugurará una empresa que elabora tarjetas electrónicas, y durante todo este año se espera el establecimiento de una empresa agroindustrial de tomates híbridos, la segunda que existiría bajo un régimen de zonas francas, pues actualmente existe una dedicada a la producción de aceite de palma africana.

Las empresas que comenzaron instalándose en el departamento de Managua, señala el secretario ejecutivo de la Corporación de Zonas Francas, Gilberto Wong, hoy tienen presencia en diez de los 17 departamentos del país, “lo que ha ayudado a bajar los niveles de desempleo”.

Las exportaciones, que en 1992 apenas alcanzaban los 2.8 millones de dólares, están proyectadas en 550 millones de dólares para el 2004. El sector espera cerrar el año con entre 75 mil y 80 mil empleos directos, a diferencia de los 60 mil que hoy tiene.

Wong dice estar confiado en que el crecimiento y la diversificación de las zonas francas se verán incentivados con el tratado de libre comercio negociado entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta en inglés), pendiente de ser ratificado por los respectivos congresos.

Sin embargo, las zonas francas no cuentan con una ley. El Gobierno trabaja en un anteproyecto que, entre sus principales objetivos, prevé otorgar incentivos fiscales a las empresas por tiempo indefinido y no limitados a un máximo de 15 años como lo contempla actualmente el decreto de 1991, para equiparar tales beneficios al resto de Centroamérica.

Mario España, gerente de manufactura ligera del Proyecto de Competitividad (Procompe) del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), indica además que el anteproyecto de ley también pretende integrar al régimen a aquellas empresas que prestan insumos y servicios a las zonas francas, y agilizar los trámites aduaneros para entre otras razones también hacer más expedita la importación de la materia prima.

Sandra Ramos, coordinadora del Movimiento de Mujeres Trabajadoras y Desempleadas María Elena Cuadra, coincide en que es necesaria una Ley de Zonas Francas, pero considera que su contenido “no sólo debe hablar de concesiones para los inversionistas, sino que también de la responsabilidad que tienen para con los trabajadores”.

“Este país no puede arrancar si las dos partes (empresarios y trabajadores), entonces necesitamos una Ley que también refleje la responsabilidad social y medioambiental de los empresarios”, sostiene al reconocer la importancia de la inversión extranjera.

LAS PERSPECTIVAS

“A raíz del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Nicaragua se ha despertado un marcado interés por las zonas francas en Nicaragua, en vista de las oportunidades que va a ofrecer la región una vez que entre en vigencia el acuerdo”, señala Wong.

Precisamente ayer el Presidente de la República, Enrique Bolaños, inauguró el inicio de la construcción del nuevo parque industrial Senika, S.A., en el municipio de Tipitapa, y que se dedicará a la elaboración de vestuario en una primera etapa.

Esta inversión, de 50 millones de dólares, está siendo puesta por empresarios coreanos y representa una de las más fuertes actualmente en ejecución y en montaje, pues Wong revela que la inversión total que se realiza en las zonas francas supera los 125.8 millones de dólares.

Otra muestra, añade, es la inauguración mañana jueves de la empresa de capital norteamericano Megatronix S.A., que ha invertido inicialmente 1.7 millones de dólares, enfocada en los ensamblajes electrónicos.

También “se está gestando” una empresa de capital israelí y nicaragüense que planea establecerse en Sébaco, Matagalpa, para la producción de tomates híbridos.“Se trata de un nuevo paso en el desarrollo de las zonas francas, es una actividad industrial que se agregaría a una que tenemos en Kukra Hill, en la Región Autónoma del Atlántico Sur, donde se localiza una empresa que se dedica a la producción y exportación de aceite de palma africana”, valora Wong.

MENOS PAGA

La diversificación de la producción de las zonas francas también no sólo significa elevar los niveles de exportación, sino también contribuye a darle más valor agregado a lo producido “y también requiere una mano de obra mucho más capacitada”, lo que por consiguiente traería una mejoría en los salarios, estima.

El salario por hora en Nicaragua es uno de los más bajos, a diferencia de otros países de la región, donde por el contrario la maquila ha dado un salto hacia la producción de chips electrónicos, como en Costa Rica, y de ensamblajes de computadoras en República Dominicana.

En Costa Rica el salario por hora ronda los 2.58 dólares, 1.62 dólares en México, alcanza los 1.53 en República Dominicana, y en El Salvador, Guatemala y Honduras equivale a 1.39, 1.31 y 1.12 dólares, respectivamente. Pero en Nicaragua se sitúa en promedio en 0.85 dólares.

Mientras que para Mario España, gerente de manufactura ligera de Procompe, la maquila tanto en México como en República Dominicana y Costa Rica ha sido la base para dar ese salto a la diversificación de la producción.

La aprobación de una Ley de Zonas Francas, cuyo anteproyecto estaría listo en unos seis meses, según estima, también daría “un empuje” a la diversificación del sector en Nicaragua.

Para Wong esa ley debe ser lo que llama “un paquete completo” para lograr la integración de la industria.

“Necesitamos empresas de servicios y de accesorios que sean complementarias a las zonas francas, que al estar en el país sean suplidoras seguras, por ejemplo de botones, forros, adornos, broches”, indica España.

Eduardo Montealegre, presidente de la Comisión Nacional de Zonas Francas (CNZF), señala que no se debe ver “con preocupación” que hoy existan más empresas de vestuario.

“Poco a poco se ha ido incrementado el valor agregado. A medida que se estabilice la economía y que los inversionistas vean la destreza de los nicaragüenses, y que también se mejoren las comunicaciones, vamos a ir dando un giro hacia otro tipo de productos”, augura.

EL DECRETO VIGENTE

El régimen de las zonas francas actualmente está regulado por la Ley de Zonas Francas Industriales de Exportación, que consiste en el decreto 46-91 emitido el 13 de noviembre de 1991 por la ex presidenta Violeta Barrios de Chamorro.

En esa fecha, el Gobierno consideró el decreto como importante para promover “la generación de empleo, la inversión extranjera, la exportación de productos no tradicionales, la adquisición de tecnología y la reactivación de nuestro comercio exterior”, según el texto del decreto.

Definió que una zona franca es toda área del territorio nacional, sin población residente, bajo la vigilancia de la Dirección General de Servicios Aduaneros (DGA), sometida a control aduanero especial y declarada como tal por el Poder Ejecutivo, donde estarán radicadas empresas que se dediquen a la producción y exportación de bienes o servicios, bajo un régimen fiscal y aduanero de excepción.

En ese sentido, gozarán de beneficios fiscales entre ellos la exención del ciento por ciento del Impuesto sobre la Renta (IR) por un período de 15 años a partir de iniciado su funcionamiento; impuestos a la importación de maquinaria, equipo, herramientas, repuestos y otros implementos necesarios para su funcionamiento; y del impuesto sobre las Ventas y Selectivos de Consumo; pero también de impuestos municipales.

Este decreto de la administración Chamorro derogó el número 22 del 23 de marzo de 1976: Creación de Zonas Francas Industriales de Exportación; y el número 259 del 20 de marzo de 1987, por el cual se asignó la administración de los terrenos de la Zona Franca Industrial, Las Mercedes I y II Etapa a la Corporación Industrial del Pueblo (COIP).

LA PAGA

1,037 córdobas, el equivalente a 66 dólares, es el salario mínimo oficial al mes para un trabajador del sector, vigente desde agosto del 2003

100 dólares, el equivalente a 1,569 córdobas, es el salario real promedio, según la Corporación Nacional de Zonas Francas.

6 millones de dólares se pagan al mes en salarios en las zonas francas de Nicaragua.

EL FACTOR CHINA

El miembro del equipo negociador del Cafta, del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), Carlos Zúñiga, habla del “factor China”, en alusión a la fuerte competencia que dicho país asiático representa para Centroamérica en el tema de la producción textil-vestuario.

“China es un monstruo que está despertando y que nos puede comer”, sostuvo al indicar que para el 2005 se liberarán a nivel mundial las cuotas de exportaciones textileras y de vestuario.

La presión de la fuerza laboral en China también es otra razón para que la industria textilera en dicho país continúe creciendo, pues señaló que el mercado laboral crece anualmente entre 12 a 13 millones de personas.

La economía china, la sexta del mundo, es una de las más dinámicas. Este año espera tener un crecimiento del 7 por ciento, en comparación con el 9.1 por ciento logrado en el 2003, según anunció a inicios de esta semana su primer ministro, Wen Jiabao.

“El Cafta nos va ayudar, pero no será suficiente”, sentencia Zúñiga, al recordar que dicho acuerdo terminado de negociar en diciembre por Centroamérica, a excepción de Costa Rica que lo logró en enero, le permitirá a Nicaragua, al igual que a Honduras, mantener los regímenes de zonas francas en cumplimiento a los acuerdos tomados en la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Según ese acuerdo, Nicaragua tiene el derecho de seguir aplicando beneficios fiscales a las zonas francas, mientras el ingreso per cápita no sobrepase los mil dólares al año, pues actualmente ronda los 760 dólares.

Zúñiga dijo para que Nicaragua fue un “gran logro” el que se le permita, en el marco del Cafta, utilizar tela de cualquier país, además de Centroamérica, Estados Unidos, Canadá y México, para la industria textil y de vestuario.

Sin embargo, dijo que en Nicaragua se deben establecer empresas productoras de telas, con lo cual también se estaría diversificando la producción de las zonas francas.

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