Educarse

Solange Motta Qué escena más triste miré en uno de mis viajes a ese hermoso país que es Nicaragua: dos niñas jugando en una acera de las principales calles de Managua, la mayor aproximadamente de 12 años y la menor no más de 3 años. La menor acostada en el suelo mientras la mayor le […]

Solange Motta

Qué escena más triste miré en uno de mis viajes a ese hermoso país que es Nicaragua: dos niñas jugando en una acera de las principales calles de Managua, la mayor aproximadamente de 12 años y la menor no más de 3 años. La menor acostada en el suelo mientras la mayor le daba con los pies. Paré el carro y me acerqué a las niñas. Tomé a la menor y la senté en la acera, pregunté por su mamá y me respondió: “está allí”. A media cuadra vi a una mujer gorda, vendiendo comida en una esquina. El rostro de la niña menor, sin mayor expresión que la de estar resignada a los maltratos. Miré a la mayor a los ojos y con mucho amor le indiqué que debía cuidar de su hermanita menor y que esa actitud no era la correcta, que me prometiera no volverlo a hacer.

Nuestros niños y adolescentes son constantemente agredidos por las características del medio donde se desenvuelven. La situación de violencia que hay en los hogares se manifiesta principalmente en los barrios y tiene su razón de ser en la respuesta violenta de los dirigentes que no han creado un urbanismo capaz de contestar a las aspiraciones de los jóvenes y las clases populares. Aunado a la apatía del ciudadano ante esta clase de situaciones, del cual se siente curado de afectaciones y trata de ignorar la realidad a su paso.

En Nicaragua la dramática situación de la infancia deber ser prioritaria. Nutrición, salud y educación son necesidades que toda sociedad debe satisfacer. Son también importantes indicadores para medir si un país ha progresado, ya que el auténtico progreso debería medirse en base a cómo viven los niños y de qué mueren.

Es importantísimo que haya sinergia entre las instituciones del Gobierno, instituciones privadas y participación de la comunidad, para que juntos, unidos en un real compromiso de ayuda a la infancia abandonada, se pueda encontrar la solución a este grave problema que se encuentra a cada segundo en las calles.

Fundación Hijos del Sol.

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