La lucha continúa

Edgard Rodríguez C. En una de esas mañanas atareadas que pasamos en Play Offs en Radio Nicaragua, Enrique Armas, me pidió lo ayudara con una llamada telefónica luego que los tres aparatos sonaron casi a la vez. Era Ana Fracis Donaire, esposa de Rosendo Álvarez, quien me habló de un niño que afectado por el […]

Edgard Rodríguez C.

En una de esas mañanas atareadas que pasamos en Play Offs en Radio Nicaragua, Enrique Armas, me pidió lo ayudara con una llamada telefónica luego que los tres aparatos sonaron casi a la vez.

Era Ana Fracis Donaire, esposa de Rosendo Álvarez, quien me habló de un niño que afectado por el cáncer y con un pronóstico terrible, deseaba conocer al campeón. Era virtualmente su último deseo.

Consulté a Anita si podíamos cubrir periodísticamente ese encuentro. Y tras su visto bueno, Wilder Pérez nos contó la dramática historia de Erling Cubas, el niño de Siuna que luchaba contra la muerte.

La cobertura se realizó durante la grabación del programa Margarita te voy a contar y antes que este programa saliese al aire, LA PRENSA difundió la información que más tarde otros medios se adjudicaron.

Pero ese no es el punto. El hecho es que a diario, fuimos testigos del afecto de Rosendo hacia Erling, al ir más allá del abrazo habitual en esas circunstancias. Se dedicó a luchar junto a él por sobrevivir.

Rosendo caminó sobre las mezquindades de unos y la pequeñez de otros, impulsado por el deseo de ser útil, de hacer el bien, que indiscutiblemente, es nuestra máxima misión durante nuestro paso por el mundo.

Hoy Erling se nos ha adelantado. Ha fallecido, pero deja una imborrable huella por la alegría que proyectaba, por su tenacidad para resistir y por el profundo agradecimiento que manifestó a quienes le ayudaron.

Y más allá de eso, a través de Erling hemos vuelto a percatarnos que como él, hay miles de niños que están enfrascados en una difícil batalla por sobrevivir, y que no arrugan la cara, de no ser para sonreír.

Ahí está la semilla de Erling, convertida ahora en una fundación que pretende aportar un grano de arena en medio de las limitaciones que viven los niños afectados por el cáncer y que ansían que nos fijemos en ellos.

La enfermedad de Cubas, nos mostró el lado que no conocíamos de Rosendo, hizo que muchos convergieran bajo el propósito de ayudarlo, y sobre todo, fuimos estimulados por la lucha de un niño que nunca pidió tregua.

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