Jazmina López y sus hijas, Xochitl, Mariana y Daniela, esperan con ansias al jefe de la Fuerza de Tarea del Ejército Nacional, teniente coronel Osman Pavel Corea.

Hoy llegan los soldados nicas

Familiares esperan ansiosos la hora en que se produzca el retorno y no ocultan su emoción Reencuentro será hoy a las 10:00 a.m. en el Club de la Fuerza Aérea de Nicaragua Eduardo Marenco Tercero [email protected] Jazmina López y sus tres hijas están muertas de los nervios porque hoy al fin verán a los dos […]

  • Familiares esperan ansiosos la hora
    en que se produzca el retorno y
    no ocultan su emoción
  • Reencuentro será hoy a las 10:00 a.m. en el Club de la Fuerza Aérea
    de Nicaragua

Eduardo Marenco Tercero [email protected]

Jazmina López y sus tres hijas están muertas de los nervios porque hoy al fin verán a los dos hombres de la casa, cuando ambos arriben al país procedentes de Irak, después de estar ausentes durante seis meses y 18 días.

Ella es la esposa del teniente coronel Osman Pavel Corea (44), el jefe de la Fuerza de Tarea, que realizaba labor humanitaria en Irak, y la madre del traductor de Corea, Kenneth Reyes, de 25 años.

La aventura para esta familia, que también la han vivido otras 114 más en Nicaragua, empezó de forma sorpresiva cuando Corea le dijo que tenía que viajar muy lejos y por largo tiempo.

A los días le confirmó la noticia del viaje. “¿Y qué vas a ir a hacer allí?”, le dijo a su esposo. “Soy militar, me mandan y yo voy”, le respondió.

Luego Corea convenció al hijo de su primer matrimonio, a que le acompañara como traductor. Y ambos se fueron. La despedida, el 12 de agosto del 2003, fue terrible, pues las niñas no cesaban de llorar. La vida cotidiana cambió: ellas tenían que hacer todo solas.

López, una abogada de 46 años, labora en la fundación Andemos, que se dedica a impartir capacitaciones en el campo, pero ha tenido que dejar de viajar para no dejar solas a sus hijas.

CONTINUAS SEPARACIONES

Si algo le ayudó a soportar la distancia fue la experiencia previa en largas separaciones. Al año de casarse, en 1996, Corea fue enviado a Moscú cuando ella tenía tres meses de embarazo de su primera niña, Xochitl, la que ahora tiene quince años. Él volvió dos años después de vacaciones porque permaneció allá durante cuatro años de estudios militares. En esas vacaciones, de un mes, quedó embarazada de nuevo y procrearon la segunda niña, Daniela, quien ahora tiene trece años.

Al regresar de Moscú, las separaciones continuaron debido a las misiones militares de Corea, que lo llevaron a Matiguás y a Apanás, en la región montañosa del país, hasta que fue trasladado al Estado Mayor, pero vino el viaje a Irak.

Para ellas ha sido duro estar solas, a pesar de la fluida comunicación vía Internet y teléfono satelital, dos o tres veces por semana. Aunque él vivió pendiente de sus niñas. En el ínterin, ella sufrió una operación de apendicitis. Xochitl le acompañó en el hospital.

Diciembre fue duro. Allá, en Diwaniya, ellos celebraron La Purísima, repartieron nacatamales y gofios. En Navidad se les permitió tomarse un par de copas de vino. Para ellas la Navidad fue triste.

No dormían tranquilas. En una ocasión, desde la ventana del cuarto vieron una sombra y para ahuyentarla, su mamá le pidió en voz alta a una de ellas que le pasara la pistola. “¿Cuál pistola?”, contestó una de las niñas. No supieron mentir pero luego se comunicaron con uno de los vigilantes de Jardines de Ticuantepe, el pequeño y exclusivo reparto donde viven. No era nada, sólo miedo a las sombras.

REGALO DE CUMPLEAÑOS

Roberto Tórrez nació el 29 de febrero y gracias a este año bisiesto pudo celebrar ayer su cumpleaños con todas las de la ley. Y para colmar su dicha, su esposa Nadeska Montiel, arriba hoy al país como parte del contingente de los 115 nicaragüenses de la Fuerza de Tarea que estuvo en Irak durante seis meses.

Ese tiempo fue una eternidad para Tórrez y para su hija Valeska, de catorce años. “Ha sido toda una prueba porque nunca nos habíamos separado tanto tiempo”, comenta.

Dice que lo que más ha extrañado de su señora, enfermera de la Fuerza de Tarea, ha sido su “calorcito”. “Y para colmo imagínese que en estos días ha estado haciendo un friíto aquí en La Concha, que ya no se aguanta”, bromea.

Han hablado por teléfono pero la espera con ansias, de regalo de cumpleaños, “tardadito pero seguro”.

VIAJE A UR

Antes de volver, los soldados nicaragüenses viajaron a Ur, donde nació el profeta Abraham, para agradecer a Dios porque todos regresan ahora sanos y salvos. Muchos de ellos traen consigo su puñado de tierra santa.

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