- El Pentágono podría ordenar la partida del contingente militar
en cualquier momento - Mientras líderes rebeldes suspenden ataque a Puerto Príncipe
Cables combinados
WASHINGTON/HAITI.- Más de 2,000 infantes de Marina de Estados Unidos con base en Camp Lejeune (Carolina del Norte) han intensificado sus preparativos para viajar a las inmediaciones de la costa de Haití, asolado por el caos y la violencia.
Fuentes militares dijeron que el Pentágono podría ordenar la partida del contingente militar en cualquier momento, aunque el Gobierno estadounidense aparenta mantener la esperanza de que la oposición y el presidente haitiano, Jean-Bertrand Aristide, lleguen a un acuerdo.
La operación puede ser llevada a cabo por la 24 Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina a bordo de tres buques, uno de ellos el navío de asalto anfibio Saipan.
Los buques esperan la orden en Norfolk (Virginia) de donde zarparían para recoger a la unidad de marines en Camp Lejeune (Carolina del Norte), para iniciar un viaje de cuatro o cinco días hasta las inmediaciones de Haití.
El Saipan está equipado con aviones de combate de despegue vertical “Harrier” y helicópteros de ataque y transporte. Los otros dos buques del grupo son el “Oak Hill” y el “Trenton”.
Durante el despliegue militar realizado en 1994 para devolver a Aristide al poder tras un golpe de Estado, EE.UU. envió a Haití unos 20,000 militares.
La posibilidad de una pronta partida del contingente militar aumentó tras informarse de que la violencia se ha recrudecido en Puerto Príncipe, la capital haitiana cercada por las fuerzas rebeldes que exigen la renuncia de Aristide.
No obstante, el presidente norteamericano, George W. Bush, aseguró el jueves que Estados Unidos continúa buscando un acuerdo político, sin revelar detalles de ese pacto.
Aunque no ha sido tan directo como Francia, que instó la salida de Aristide, el secretario de Estado, Colin Powell, ha cuestionado la capacidad del presidente haitiano de mantener un gobierno en las actuales circunstancias.
El viernes, el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, dijo que Washington sigue dialogando con el Gobierno y la oposición para “tratar de lograr un acuerdo político que pueda calmar las cosas. Creemos que todas las partes tienen una gran responsabilidad”.
Por otra parte, Bush explicó que “estamos planeando una fuerza multinacional que pueda ir y garantizar que se entrega ayuda humanitaria”, entre otros objetivos.
Aún así, insistió en que la llegada de tropas a suelo haitiano tiene que estar precedida de “cierta estabilidad para que (la fuerza) pueda ir”, lo que “depende de un acuerdo político”.
Sin embargo, ese acuerdo político parece haberse esfumado totalmente después de que Aristide insistiese el jueves en que no abandonará el poder.
LIDER REBELDE DETIENE ATAQUE
El líder rebelde Guy Philippe dijo que suspenderá por un día o dos, un planeado ataque a Puerto Príncipe, en respuesta a las solicitudes de Estados Unidos.
Mientras tanto, los insurgentes continuarán convergiendo cerca de la capital, expresó en una entrevista con The Associated Press desde su base de Cabo Haitiano, la segunda ciudad más importante de Haití, controlada por los rebeldes desde el domingo pasado.
“Escuché que Estados Unidos pidió a nuestros hombres que frenen su avance a Puerto Príncipe”, manifestó a la AP. “Está en las noticias, en la Internet”.
Cuando se le preguntó si Estados Unidos había contactado de manera directa a los rebeldes, respondió que no, que estaba basándose en información que había leído en la Internet.
Philippe, ex jefe policial del norte de Haití, que huyó tras ser acusado de intento de golpe en el 2000, consulta con frecuencia la Internet en su escritorio del Hotel Mont Joli, al puerto del norte del país.
“Si nos piden, es porque tienen una opción mejor, una opción para la paz, y siempre le damos aquí una oportunidad a la paz. Entonces esperaremos durante uno o dos días”, dijo.
“Continuaremos enviando combatientes, pero no atacaremos Puerto Príncipe hasta entender qué es lo que busca Estados Unidos”, sostuvo.
Philippe dijo que sus combatientes, que pertenecen a grupos rebeldes diferentes, “no quieren tener ningún problema con la comunidad internacional”, ya que, según indicó, tiene “una buena estrategia para ayudar a la población haitiana”.
SAINT MARC EN ALERTA
Mientras llega a su fin el ultimátum de los rebeldes para atacar Puerto Príncipe, las autoridades establecieron en las últimas horas mayor control en Saint Marc, a 96 kilómetros al norte de la capital haitiana.
Una calma precaria reina en esta ciudad de 160,000 habitantes, que sufrió en las últimas semanas violentos ataques por parte de grupos de partidarios del gobierno, apoyados por la policía.
Al menos una decena de personas fueron asesinadas y varios edificios privados y públicos fueron saqueados o incendiados.
El temor se lee hoy en los ojos de todos los que se aventuran a salir a la calle, dijo a EFE un residente de Saint Marc, una ciudad que vive en la expectativa de un ataque de los rebeldes del Frente de Resistencia para la Liberación y la Reconstrucción Nacionales.
Mientras, muchos habitantes de Saint Marc continúan buscando refugio fuera de la ciudad.
La policía y grupos de civiles armados favorables al gobierno del presidente haitiano, Jean-Bertrand Aristide, han adoptado medidas para controlar totalmente las entradas y salidas de la ciudad.
La vigilancia es especialmente fuerte en el acceso norte de la ciudad, en dirección a Gonaives, ciudad ocupada por los rebeldes desde el 5 de febrero pasado.
Esta salida se desbloquea solamente unas horas al día, según informaciones obtenidas desde Saint Marc.
La policía patrulla sin interrupción, de día y de noche, y hay zonas prohibidas para la circulación con vehículos.
“Tengo la impresión de que el gobierno considera Saint Marc como una zona estratégica que no quiere perder”, opinó en declaraciones por teléfono a EFE, un habitante de esta ciudad que pidió el anonimato.
La actividad económica está prácticamente paralizada en Saint Marc.
Algunas empresas que fueron víctimas de saqueos cerraron sus puertas y los propietarios han huido con sus familias a Puerto Príncipe.