Puesta en un recipiente especial contra explosivos, la llamada “pelota maldita” llegó a su fin en una ceremonia especial realizada la noche del jueves en Chicago.

Destruyeron la “pelota maldita”

Ap CHICAGO.- La pelota que llegó a simbolizar la maldición de los Cachorros de Chicago fue destruida el jueves por la noche, reducida a un puñado de hilachas por un experto en efectos especiales de Hollywood. Cientos de fanáticos cantaron una canción alusiva al deporte antes de que la pelota —desviada por Steve Bartman en […]

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CHICAGO.- La pelota que llegó a simbolizar la maldición de los Cachorros de Chicago fue destruida el jueves por la noche, reducida a un puñado de hilachas por un experto en efectos especiales de Hollywood.

Cientos de fanáticos cantaron una canción alusiva al deporte antes de que la pelota —desviada por Steve Bartman en los play offs de octubre— fuera despedazada.

Bartman no asistió a la ceremonia, efectuada bajo una carpa frente a un restaurante. Algunos fanáticos llegaron vestidos con el atuendo del equipo.

“Siento que todo terminó para que podamos seguir adelante”, comentó la simpatizante Jessica Scroggin.

La ceremonia fue idea de Michael Lantieri, galardonado con un Oscar, que trabajó en los efectos especiales de las películas “Jurassic Park” y “Back to the Future”.

“Estamos usando una combinación de presión, calor y explosivos en este tanque a prueba de explosivos para destruir esta pelota”, había dicho poco antes.

Fuese o no que la pelota estuviese impulsada por la maldición que la leyenda achaca a los Cachorros, los fanáticos se deleitaron de que pasara a mejor vida. Para algunos, la destrucción fue un indicio promisorio para la temporada venidera.

“Pienso que es muy adecuada, simbólica de un nuevo comienzo”, comentó Rachel Cannon.

Claudette Dockery no podía estar más de acuerdo. “En lo que a mí respecta pueden cremar la pelota o lanzarla sobre el lago Michigan; creo que lo mejor está por venir”.

Los Cachorros están listos para dejar en el olvido el momento fatal.

Cuando Chicago aventajaba a los Marlins de la Florida 3-0 en el Juego 6 del campeonato por la Liga Nacional, y a sólo cinco outs de su primera presentación en la Serie Mundial desde 1945, Bartman estiró la mano para atrapar la pelota bateada por Luis Castillo.

Desde su asiento en la primera fila del Wrigley Field, Bartman desvió la pelota que parecía estar por alcanzar Moisés Alou. Poco después los Cachorros cedieron ocho carreras a los Marlins, y volvieron a desperdiciar otra ventaja en el Juego 7 la noche siguiente.

HASTA «ULTIMA CENA»

En sus horas finales la pelota fue exhibida, masajeada y luego recibió una “última cena” como a los condenados a muerte… o al menos el aroma.

Grant DePorter, que contribuyó a comprar la bola en una subasta por 113.824 dólares en nombre del Grupo de Restaurantes Harry Caray, presentó un programa con horas de música, comedia y presentación de celebridades.

Steve Bartman no ha formulado ninguna declaración pública desde que se disculpó en octubre. Había dicho que no planeaba asistir a la destrucción de la pelota.

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