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LAS VEGAS.- Jesús Chávez es más ahorrativo con las palabras que con los puños. Por ello no tiene problemas para resumir su pelea de esta noche con Erik Morales en una oración.
“Él quiere establecerse como tricampeón mundial y yo como verdadero campeón mundial”, dijo Chávez.
Morales ha estado sólidamente en camino a sus sueños desde que ganó su primer título hace casi siete años. Para Chávez, si embargo, la ruta ha sido larga y accidentada.
Chávez recibe una oportunidad de elevar su estatus ante el mundo cuando defienda su corona de los superplumas en un combate ante Morales que promete ser peleón de principio a fin.
Esta es la primera defensa para Chávez, y el hecho de que él aceptó hacerla ante un bicampeón al que apodan “El Terrible” dice mucho acerca de su confianza en sus habilidades. Está tan confiado, de hecho, que apostó dinero contra los pronósticos, que favorecen a Morales 3-1.
“Esta es una pelea que tenía que suceder. Pienso que es el momento perfecto”, dice Chávez, quien ganó el cetro en agosto en un triunfo por decisión sobre Sirimongkol Singmanasak.
El fue el primer retador del Consejo Mundial de Boxeo durante cuatro años a partir de 1997, pero problemas de inmigración y otras dificultades le impidieron conseguir una pelea titular.
Cuando al fin la consiguió, cayó en nueve asaltos ante Floy Mayweather.
Desde esa pelea, ha ganado cinco seguidas -cuatro por nocaut- y tomó el título que Mayweather dejó vacante al subir de categoría.