Ofensa

Ana María Zelaya Cardoza En el alacrán, suplemento de el nuevo diario del domingo 11 de enero del corriente año, en la página número ocho, apareció un escrito grosero, vulgar y ofensivo a las congregaciones religiosas femeninas y a los sacerdotes católicos. Es una ofensa obscena y procaz de una publicación que si no fuera […]

Ana María Zelaya Cardoza

En el alacrán, suplemento de el nuevo diario del domingo 11 de enero del corriente año, en la página número ocho, apareció un escrito grosero, vulgar y ofensivo a las congregaciones religiosas femeninas y a los sacerdotes católicos. Es una ofensa obscena y procaz de una publicación que si no fuera porque está bajo la dirección y responsabilidad de un Chamorro Cardenal, hijo de un gran caballero, católico militante y de comunión diaria, a como lo fue el recordado doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, no merecía ningún comentario porque a esta clase de publicaciones pornográficas no se les toma en cuenta y más bien se les ignora y desprecia. Pero como se trata de una persona calificada, nacida en un ejemplar hogar cristiano, educada en colegios religiosos “high” y practicante sincero de su religión en años anteriores, entonces merece un comentario serio con la intención de una revisión y reflexión para corregir y no volver a cometer tamaña grosería y ofensa gratuita a religiosas y hermanos sacerdotes que profesamos la misma fe y pertenecemos a la única Iglesia de Cristo.

Definitivamente, ese suplemento —diz que cómico, jocoso y para hacer “gracia” a los lectores— no se ajusta a ningún principio moral ni ética periodística, pues hace alarde de vulgaridad, obscenidad y chabacanería que lo descalifica como una publicación, sin respeto a sus lectores, sin cultura ni ética literaria y más bien es peligrosa su penetración en los hogares nicaragüenses en los que se observan y respetan los principios morales y la descendencia cristiana y nuestros hijos menores se pueden ver afectados con tal pornografía, obscenidad e incultura.

Yo estoy segura que si estuviera vivo el honorable padre de don Javier Chamorro, el doctor Chamorro Zelaya, esta descalificada publicación nunca se hubiera dado bajo la responsabilidad de él ni de ninguno de sus hijos, porque estoy segura que no lo hubiera permitido y sus hijos —respetuosos de su regia persona— no lo hubieran defraudado y ofendido de esta manera, permitiendo la publicación de este pasquín que va en contra de la moral cristiana, la descendencia y la ética periodística.

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