Injerencia

Leonel A. Marín McEwan El contralor colegiado sandinista josé pasos Marciaq no tiene altura moral para acusar irresponsablemente a la señora Barbara Moore (Embajadora de Estados Unidos) de injerencista e inclusive de expulsarla del país. En la década perdida de los años ochenta en Nicaragua hubo una gran injerencia de cubanos, rusos, checos, búlgaros y […]

Leonel A. Marín McEwan

El contralor colegiado sandinista josé pasos Marciaq no tiene altura moral para acusar irresponsablemente a la señora Barbara Moore (Embajadora de Estados Unidos) de injerencista e inclusive de expulsarla del país.

En la década perdida de los años ochenta en Nicaragua hubo una gran injerencia de cubanos, rusos, checos, búlgaros y todos los comunistas internacionalistas en los asuntos internos de nuestro país. Arnaldo Ochoa, Renán Montero y Enrique Gorriarán Merlo fueron “asesores” del desaparecido Ministerio del Interior. Cuando conviene o es a favor, no es injerencismo. El presidente Jimmy Carter, con su política de Derechos Humanos intervino en 1979 a favor de los sandinistas y contra Somoza. Como iba a favor de los sandinistas entonces no era injerencia.

La intervención o injerencismo hay que combatirlo venga de donde venga. Estados Unidos de Norteamérica es el país que más ha ayudado a Nicaragua desde el noventa hasta nuestros días con apoyo económico, material, médico, etc. El Gobierno y pueblo norteamericano son los amigos de la humanidad. En cambio, la pobreza, el hambre, el ateísmo, el terrorismo, el comunismo, el alcohol y las drogas ilícitas son los enemigos de la humanidad. Si Sandino hubiese estado vivo en los años ochenta, estoy seguro que también hubiese expulsado de nuestro suelo patrio a todos los comunistas invasores e injerencistas.

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