- Aunque en la liga hay buenos lanzadores, son muy pocos para contener tanta ofensiva
Gerald Hernández [email protected]
La época del bate “campana”, aquellos aluminios de grosor inmenso que no había forma de fallar un swing y de fácil manejo porque eran tan livianos como una pluma, es cosa del siglo pasado, aunque en ciertos juegos de la actualidad da la impresión que todavía están vigentes.
En el presente Campeonato Nacional de Beisbol Superior los lanzadores han sido atropellados por los artilleros, quienes después de cinco años parecen haberse adaptado de una vez por todas al bate de madera.
Hasta el momento, se han producido 21 nocauts, o sea partidos definidos por un margen igual o mayor a 10 carreras antes del noveno inning. En la temporada regular, los pitcheres tuvieron efectividad global de 3.66, muy por encima del 3.26 de un año atrás.
“La principal razón de los constantes marcadores abultados se debe a la falta de profundidad de los staffs”, explica Alex Torres, manager del Estelí, equipo que ha estado involucrado en el 62% de los nocauts de esta campaña.
“Cuando explotan a tu pitcher abridor no hay mucho respaldo atrás. Si no es un juego importante, yo no puedo utilizar a mis mejores lanzadores en un mismo partido, porque debo pensar en los juegos que vienen”, agrega Alex.
En ese punto también coincide Omar Cisneros, estratega del San Fernando, que posee la mejor línea de bateadores de la liga.
“No hay muchos lanzadores calificados en los staffs. Muchos equipos ni siquiera tienen más de dos abridores buenos. Si te fijás, los nocauts se producen cuando no hay lanzadores de envergadura de por medio. El Estelí se ha visto involucrado en muchos juegos de este tipo, pero todo cambia cuando lanza Freddy Corea”, asegura.
Omar también tiene otra teoría de peso para explicar las palizas en este torneo. “En nuestra liga, los bateadores son más experimentados que los lanzadores. Vos revisás los line ups y difícilmente vas a encontrar chavalos, mientras que en los staff abunda el material joven”.
En el caso específico del Estelí, las condiciones naturales de ese terreno favorecen a los bateadores. El aire es liviano, no hay humedad, el viento sopla de home plate a los jardines y el terreno es duro. A esos elementos, agreguemos la ferocidad de sus bateadores. No en vano ese estadio es conocido como Irak, por los constantes bombardeos.
El bate de bambú y la pelota viva no han sido factores determinantes para este crecimiento ofensivo, según los managers consultados. “Recordemos que a nivel internacional se juega con una pelota más viva que aquí y el pitcheo nicaragüense siempre saca la cara porque está concentrado lo mejor del país”, sugiere Omar.
PALIZAS
NOCAUTS A FAVOR EN CONTRA
Chinandega 6 0
Estelí 6 7
San Fernando 3 0
Leones 2 3
Bóer 2 7
Granada 1 2
Costa 1 2