En los últimos años la superficie boscosa del país se ha reducido considerablemente, provocando el deterioro de un recurso económico con gran potencial.

Bosques tienen las "raíces” debilitadas

El recurso forestal nicaragüense, a pesar de ubicarse como uno de los rubros con enorme potencial económico, enfrenta severos problemas de manejo, crisis en las entidades reguladoras y falta de organización para la elaboración de planes de manejo. Esto es considerado como una bomba de tiempo, sobre todo por el incremento del contrabando. Amparo Aguilera […]

  • El recurso forestal nicaragüense, a pesar de ubicarse como uno de los rubros con enorme potencial económico, enfrenta severos
    problemas de manejo, crisis
    en las entidades reguladoras
    y falta de organización para la
    elaboración de planes de manejo. Esto es considerado como una bomba de tiempo, sobre todo por el incremento del contrabando.

Amparo Aguilera [email protected]

Hace 50 años en la superficie del territorio local de 130,000 kilómetros cuadrados, se contabilizaban 70,000 kilómetros cuadrados de bosques. Hoy, éstos se han reducido a 30,000 kilómetros cuadrados. Lo que indica, por un lado, un uso irracional del recurso; y por otro, cierta rentabilidad.

A juicio de Armando Argüello, economista a cargo de la Oficina de Monitoreo y Evaluación del Programa Forestal (Profor) en el Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag- For) la rentabilidad de los bosques ha sido “deficiente”.

“Por el mismo mal uso de las plantaciones (que cada vez más se agotan)”, expone el experto, quien asegura que la inversión en este recurso se recupera con utilidades arriba del cien por ciento.

Expone, por ejemplo, que el costo de sembrar un 1.4 de manzana con arbolitos de eucalipto, especie con menor valor que las maderas preciosas como la caoba, conlleva un gasto de plantación y mantenimiento en sus siete años de desarrollo por el orden de los 500 dólares aproximadamente.

Sin embargo en cosecha, esa extensión genera entre 12,000 y 18,000 dólares, con 200 árboles que equivalen a entre 80 y 120 metros cúbicos de madera aserrada, que en el mercado se comercializa por metro cúbico, en 150 dólares.

Contrario a la caoba y el cedro real, especies apetecidas por las compañías madereras, que en plantación y mantenimiento en sus 20 años de desarrollo, registran costos, en 1.4 de manzana, que oscilan entre los 800 y 1,000 dólares.

Lo que se recupera con “jugosas” ganancias. Ya que de cada árbol que produce un metro y medio cúbico de madera preciosa se obtienen 1, 200 dólares.

“Esto demuestra la rentabilidad del producto forestal”, apunta Argüello quien augura un cambio en el enfoque comercial del recurso, en los próximos 25 años, con el Plan Nacional de Desarrollo (PND), anunciado en septiembre por el Presidente de la República Enrique Bolaños.

Según este plan, en el país existen 12.3 millones de manzanas con potencial forestal, lo que equivale al 73 por ciento del territorio. Pero investigadores y expertos en recursos naturales, como Jaime Incer, refieren un 60 por ciento del territorio, con más de 300 especies con cierto valor utilitario; con esta disponibilidad.

“Pero el problema no es de extensión. El problema es que el recurso no ha sido valorado ni económica, ni ecológica ni socialmente. Vemos una ausencia de cultura forestal, especialmente entre los agricultores que cada vez más extienden la frontera agrícola a punta del despale”, comenta Incer.

RECURSO EXPORTABLE

El plan del Gobierno reconoce que el recurso es exportable. El mismo detalla que las exportaciones forestales pasaron de 5 millones de dólares, en 1994, a 17 millones de dólares en el 2002.

Los mercados más usuales son Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos.

Mientras cifras del Centro de Exportaciones (Cetrex), cuantifican que en 2002 las exportaciones de madera aserrada y en bruto fueron de 14 millones de dólares y en el 2003, las registra en 12.7 millones de dólares, generando alrededor de 3,000 empleos directos, en la actualidad, de acuerdo a datos del Banco Central de Nicaragua (BCN).

En este sentido Armando Argüello, del Profor, revela que en diez años se espera que las exportaciones oscilen entre los 100 y 300 millones de dólares. “Incluso se habla a mediano y largo plazo, de hasta mil millones de dólares, que podrían ser promovidas por un proceso de inversión del sector privado y público porque el país tiene terrenos aptos para desarrollar plantaciones industriales”, manifiesta.

Esto es considerado factible, sobre todo cuando el Gobierno deja entrever en su PND, que la madera transformada certificada, es decir la que proviene de un manejo sostenible del bosque, se comercializa a mejor precio en el mercado internacional.

De allí que entre las metas del PND para el sector forestal se establezca un “creciente y sostenido proceso inversionista público y privado en toda la cadena forestal, de madera, resinas y muebles”.

Asimismo prevé “quintuplicar el área bajo manejo forestal, especialmente en la Costa Atlántica, zonas de Las Segovias y Río San Juan; priorizar acciones de conservación y desarrollo sostenible en reservas como la de Bosawás, Indio Maíz, Wawashang y Cerro Silva; disminuir en un 80 por ciento los incendios forestales; reducir la frontera agrícola y la tala ilegal en un 30 por ciento, en los próximos cinco años”.

Para ello se define entre los llamados “lineamientos estratégicos” el fortalecimiento de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y el Instituto Nacional Forestal (Inafor), el cual ejecuta las políticas de desarrollo forestal, ejerciendo medidas de inspección del recurso, sanciones o correcciones en caso de mal aprovechamiento.

No obstante no hay presupuesto para esta entidad, la cual, según Incer, recurre a la venta de árboles para pagar planillas. “Contradiciendo el espíritu del instituto. Lo cual es una aberración que tiene que corregirse dándosele importancia ( es decir presupuesto)”, sostiene.

S.O.S. GRITA INAFOR

Martina Porta, responsable de Relaciones Públicas del Inafor, subraya que el sector forestal apunta a un fortalecimiento. “Ya hay reglas claras. Tenemos una política forestal, donde buscamos disminuir el tráfico ilegal de la madera y promover las inversiones en plantaciones forestales y en los proyectos de transformación de la madera”, asegura.

Sin embargo confirma que todavía no hay dinero para fortalecer los puestos de control del Inafor. Por lo tanto, metas como la reducción de la ilegalidad de la madera, planteadas en el PND y manejo sostenible del bosque, siguen en papel.

“En estos momentos estamos laborando con fondos de cooperantes. Pero, necesitamos los fondos del presupuesto (unos 28 millones de córdobas) para reforzar los puestos de control y las delegaciones. Algunas de las cuales por falta de dinero están con poco personal y otras están cerradas, como es el caso de Tipitapa”, precisa.

Además, detalla que a la par están “luchando” por levantar la imagen de la institución.

Desde mediados del año pasado el Inafor está sujeto a tres auditorías: una interna, otra que realiza la Presidencia de la República, y una más a cargo de la Contraloría General de la República (CGR), debido a irregularidades en delegaciones como Nueva Segovia, Estelí, Atlántico Sur y Norte, Chontales, Rivas, Granada y Managua, por incumplimiento a las normas que manda la entidad forestal, las cuales han ocasionado daños al Estado que equivalen a pérdidas que podrían oscilar entre 30 y 60 millones de dólares.

La nueva administración, a cargo de Indalecio Rodríguez, prevé restructurar las delegaciones con funcionarios “ honestos”, para hacer reducir la ilegalidad de la madera, calculada hasta en un 80 por ciento a nivel nacional. Pero esto también, está en veremos.

“Para nosotros el recurso forestal es el petróleo de Nicaragua. Pero necesitamos el presupuesto para operar como se debe”, puntualiza Porta.

“(Sin embargo) como van las cosas, en 30 años no habrá bosques en cantidades suficientes para garantizar una ecología sana y una economía sustentable”, advierte Incer quien augura que dentro de tres décadas, los nicaragüenses quedarán como los haitianos: “Escarbando el suelo para buscar raíces”, pronostica.

Dos Iniciativas

–Armando Argüello, economista y coordinador de la Oficina de Monitoreo y Evaluación del Profor en el Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag- For), comenta que el sector debe encaminarse hacia mayor valor agregado para generar más empleos, modernizar la industria y aumentar las exportaciones.

–Señaló que el Mag-For está promoviendo la inversión en la zona de Occidente, Nagarote, Rivas, Matagalpa, Boaco, Acoyapa y Nueva Guinea. “En esas zonas encontramos plantaciones de teca, de origen chino; cedro, pochote, caoba, eucalipto y nin”, precisa.

–Aunque el desarrollo es incipiente, ya que la mayoría de los proyectos de inversión son pequeños, pues oscilan entre las 112 y 140 manzanas. “Pero por lo menos ya hay un empuje”, afirma.

–Mientras tanto el Instituto Nacional Forestal (Inafor) junto a la empresa privada, prevén conformar a finales de febrero la Asociación Amigos del Bosques.

–“La cual tratará de crear conciencia de las potencialidades del recurso forestal. Induciendo de paso al Gobierno y a los productores a pensar sesudamente en el sector, que a mediano plazo puede salvar la economía de este país”, explica Jaime Incer, uno de sus impulsores.

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