Julio Sandoval
Las tarjetas de crédito son un negocio redondo para los banqueros, un tema que no quieren regular los diputados y usura para el tarjetahabiente.
Yo, como muchas otras personas, he visto a diario los comerciales fantasiosos de las tarjetas, el placer de admirar a los demás con una de ellas, la tentación de poseer una tarjeta de crédito de la que en muchos casos regalan su membresía o no ponen muchas objeciones para obtenerlas y comprar todo lo que se quiera, sin pensar que es exageradamente más lo que se pagará que lo que ellas dan.
Es una droga legal. El tarjetahabiente sólo mira cómo los banqueros se enriquecen, se dan el lujo de construir grandes edificios en zonas centrales, burlándose de los clientes con el logotipo del león que nos destrozará económicamente.