- Las habilidosas manos de doña Elena Sánchez han transformado troncos, ramas, colochos de madera y hasta piel de cebolla, en artículos que evidencian un verdadero arte. Recientemente presentó su colección de sombreros en la XXII Convención de Clubes de Jardinería de Centroamérica y Panamá
Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ [email protected]
Hermosas rosas hechas con piel de cebolla amarilla, forman parte de la última creación de doña Elena Sánchez de Acevedo, quien combinó este material con raíces marinas, conchas, flores y hojas secas, para dar un toque especial a su más reciente colección de sombreros, con los que sorprendió al público nacional y extranjero en la XXII Convención de Clubes de Jardinería de Centroamérica y Panamá.
La novedosa creación de doña Helen fue parte de la exposición realizada en Managua recientemente y llevaba como lema: Si todo lo que brilla fuese oro, donde participó no para competir sino que para enaltecer al Club de Jardinería de Nicaragua. Según explicó, el país anfitrión no entró en la competencia, pero fue de mucha satisfacción mostrar los trabajos manuales que produce su país natal.
Esta artista de 82 años, muy orgullosa habla de sus raíces masatepinas, refiere que a los 17 años se casó con el reconocido jinotepino don Claudio Acevedo (q.e.p.d.) y desde entonces habita en esta ciudad caraceña, donde ha sembrado la semilla del arte con la creatividad de sus manos.
NATURALEZA SU MEJOR ALIADA
“Siempre la naturaleza me ha dado los elementos para crear”, dijo la artista, al asegurar que el color amarillo oro de la piel de la cebolla le llamó la atención desde hace muchos años para hacer rosas y poco a poco fue trabajando la técnica hasta conseguir un efecto grandioso y muy personal. Confesó que hacer sombreros es su pasión desde niña.
Esta vez la colección de sombreros fue de nueve unidades y cada uno llevaba elementos vegetales, según la ocasión a usarse. Algunos fueron adornados con flores hechas de trozos de colochos o residuos de madera que sobran en los aserríos y carpinterías, otros con flores y hojas secas, con pedazos de canela y también elaborados con vegetal marino y conchas de mar.
Pasar largas horas en su taller, creando, cortando y dando forma con sus habilidosas manos a todo lo que la naturaleza le ofrece, es parte de su vida y lo considera una terapia. Asegura que formar una rosa de cebolla es bastante delicado y por la fragilidad del material no admite ningún proceso, por lo que debe ser natural.
TROFEOS Y PERGAMINOS
La vida activa de esta representante del arte nicaragüense, se aprecia en cada rincón de su casa de habitación, donde hay importantes reconocimientos hechos por representantes del arte internacional y nacional. Panamá, Costa Rica, Honduras y Nicaragua le han otorgado nueve trofeos y 15 pergaminos, por llevarse los primeros lugares en distintos eventos.
Impresionantes arreglos de flores, hechas de tusa, otros con ramas de velillo y ramas de café con “peine de mico”, expresan la personalidad de la artista. Otras áreas de su casa muestran casitas elaboradas con canela en raja y pedazos de corteza de árboles.
Las paredes resaltan sus cuadros hechos con hojas secas y moños de rosas envejecidas, evidenciando la creatividad y la gran alianza que doña Helen tiene con la naturaleza.