- Entre la güirila y la carne de
exportación
Amparo Aguilera [email protected]
Es un negocio familiar como muchos de los ubicados en el interior del país. Aunque es el único en todo el territorio que conquista el paladar con la mezcla de güirila, es decir la tortilla de maíz tierno, y carne de exportación, plato que requiere un gasto de entre 20,000 y 25,000 córdobas a la quincena, sólo por la compra de mil libras de carne.
El platillo es novedoso por el corte de la carne que oferta, conocida entre los ganaderos como “pullazo”, el que proviene de la posta de pierna de res, que al combinarse con tortilla de maíz tierno sugiere un sabor a carne asada jugosa, dulce y gustosa.
Doña Reina Cristina Zeledón López, quien fiscaliza el negocio ubicado casi frente al barrio Solingalpa, en la ciudad de Matagalpa, explica que el corte es selecto, de aspecto y textura suave.
“Y se cuida, al punto que del matadero viene a la parrilla (sólo condimentado con margarina y un punto de sal) por eso los clientes siempre lo prefieren”, comenta, argumentando que por esa predilección han sobrevivido en los últimos cuatro años.
“Es decir, desde que comenzamos con el restaurante”, expresa. Pero el complemento del corte, la güirila, también ayuda ya que la sirven como su nombre manda, y nunca falta durante todo el año.
DE CONTADO
Zeledón comenta que el negocio también es rentable porque la administración es familiar. “Mi esposo José Sáenz y mis hijos Alda, Adar Belén y José Antonio me ayudan. Mi marido y Adar por ejemplo compran los ingredientes; Alda administra el local, José Antonio es el mesero (que captura la atención porque es capaz de cargar tres platos por brazo); y yo estoy pendiente de la cocina”, detalla.
Añade que compran la mercadería, incluyendo las mil libras de carne que adquieren quincenalmente al contado, con lo que se ahorran el pago de intereses. “Y nos limitamos. Es decir que la ganancia (que es del 20 por ciento) la reinvertimos en el negocio y sólo tomamos lo necesario para nuestros gastos porque mis hijos ya tienen familia. Claro también nos han ayudado las amistades allegadas al Gobierno, quienes han sido testigos de nuestro esfuerzo”, expone.
Para el próximo año, Zeledón prevé extender el local con un segundo piso, que aparte de sillas y mesas, contará con una sala de conferencias, aunque todavía no tiene planes de ampliarlo a otras ciudades del país.
“Si colocamos otro, en algún pueblo o ciudad, no sería lo mismo porque no vamos a controlarlo todo. Además hay veces que la carne se pone escasa como en invierno. Entonces es mejor quedarnos sólo con éste (en Matagalpa)”, puntualiza doña Reina Cristina Zeledón.
AÑOS DIFÍCILES
Doña Reina Cristina Zeledón y su esposo José Sáenz, iniciaron el negocio con las ofertas de maíz, como güirilas, atoles y tamales. En ese entonces Zeledón recuerda que contaban con un ranchito y una banca, que no daba abasto para tanto cliente.
“Al ver lo pequeño que éramos, las microfinancieras y los bancos nos negaban los préstamos, porque nadie confiaba en que sí pagaríamos las deudas”, rememora.
“Pero vino el matadero Nuevo Carnic, nos ofreció el ‘pullazo’ (el corte de posta de pierna) y nos sugirió ofertarlo con güirila. Así lo hicimos y pegó. Comenzamos comprando entre 25 y 30 libras a la semana. El negocio se amplió a cuatro mesitas y luego a 16 para cuatro personas por mesa, a como esta el día de hoy”, detalla.
Actualmente visitan este local entre cuatro y cinco personas por día. La mayoría turistas y visitantes locales.