Durante la adolescencia, por lo general a la edad de 15 años, él o la jovencita siente que todo se le prohíbe; El adolescente no ha ganado la libertad de la adultez, sin embargo ha perdido los privilegios de la niñez.
Son de evidente preocupación en nuestro tiempo, la creciente espiral ascendente de problemáticas sociales relacionadas con los adolescentes: delincuencia juvenil, crímenes, embarazos, drogadicción, etc.
¿Son los adolescentes de nuestro tiempo más problemáticos que cuando nosotros lo fuimos?. Tal vez no lo son, pero sí son o se comportan muy diferentes que hace treinta años, por ejemplo.
Crecen más rápido, salen a citas amorosas a edades más tempranas, tienen contacto con alcohol y otras sustancias cada vez más jóvenes. También, gozan de más medios de comunicación y transporte, más tiempo libre y menos supervisión.
Los problemas del mundo adulto complican más la situación. Divorcio, deterioro económico de la familia, desempleo y la corrupción política existente en la actualidad, son realidades nada deseables para nuestros jóvenes.
Los adultos que no pueden hacer frente a sus propias dificultades, no van a poder enfrentarse a los problemas que surgen en la vida del miembro adolescente de la familia.
Durante el difícil tiempo del crecimiento, el adolescente necesita padres que puedan reconocer que en el se están efectuando cambios que lo llevan a la adultez, padres que comprendan con paciencia en vez de reaccionar contra sus actitudes y su comportamiento.
Todas estás realidades, sumadas a las complicaciones propias de la etapa en que se encuentran los adolescentes, los hacen más vulnerables a las drogas, tabaco y otros riesgos.
Durante la adolescencia una fase o etapa normal es la expresión de una u otra forma de “rebelión” contra los padres. El que esta rebelión se mantenga dentro de “límites de lo normal” depende de los padres.
BASES DE CONFIANZA
Si los padres muestran paciencia, mientras sus hijos procuran conocerse, sus relaciones serán saludables.
Respetamos sus asuntos privados. Los padres no se deben sentir rechazados si el hijo cierra la puerta de su cuarto.
Haga atractivo su hogar. Algunas consideraciones insignificantes, pueden salvar al adolescente de no sentir vergüenza cuando amigos lo visitan. Ellos son muy sensibles a la crítica de los compañeros.
Supervise sutilmente. El adolescente no responde cuando se enfrenta con un rosario de negativas y sin embargo, desea que lo dirijan.
Respételo cuando reclama independencia. El adolescente necesita los lazos familiares, pero no quiere estar atado. Todo lo que los padres hagan desde la infancia permite que el adolescente llegue a ser más o menos independiente.
Escuche al adolescente. Y hágalo con actitud comprensiva.
Modele una relación de pareja estable y feliz. Ellos necesitan ver que sus padres se expresan respeto y amor.
* Psiquiatra. Experto en drogadicción.